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Albert Serra: “No tiene ningún sentido rodar hoy en día en 35 mm.”

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Creo que no nos compete a la gente que intenta escribir sobre cine hablar en términos absolutos de vanguardia o dedicarnos a encasillar directores en estilos que ni siquiera están formados. Eso debe ser juzgado o analizado por las generaciones venideras. Como arte, el cine es igual de rico que la pintura, la literatura, la arquitectura… pero existe una cierta tendencia a creer que sólo puede haber un tipo de películas: las que cuentan una historia. Por suerte, y esto sí que lo podemos constatar,  hay un tipo de cine “diferente”, que busca una expresión y un público cada vez más exigente, más allá de lo que se estrena cada viernes en cartelera. Albert Serra es un representante de este cine. Sin pelos en la lengua, atrevido, díscolo, provocador… Podemos ponerle todos los adjetivos que queramos. Y suele meter el dedo en la llaga. Lo cierto es que una sociedad sana necesita individuos como Albert, un cineasta que se ha sacudido la dictadura de la acción.

Bueno, la verdad es que es una gozada poder estar con un director tan sugerente y tan accesible al mismo tiempo. 

Muchas gracias…

Me gustaría comenzar la entrevista discutiendo una frase de Pere Portabella: “la estructura de la mayor parte de las películas actuales se basa en la novela romántica del siglo XIX”. ¿Está de acuerdo?

Bueno, sí, la mayoría de las malas, digamos… O las que no han entendido una evolución muy básica en el arte de vanguardia o de todo el cine moderno. Todas las que había allí en los Goya, la semana pasada… Estas pelis son caducas. Yo no les doy mucha importancia porque nadie se acordará de ellas al cabo de unos años… ¿Quién se va a acordar de “Celda 211”? Las películas interesantes son las que perduran en museos, filmotecas… Y  la gente que va a verlas, precisamente, es por que les sugieren algo diferente… A nivel narrativo, a nivel visual o a nivel conceptual… Modestamente, a las otras tampoco hace falta darles mayor importancia de la que tienen. ¿Para qué darle tanta importancia a una cosa que es caduca?

Creo que, de alguna manera, usted entiende que sólo es posible una revolución en el cine, entendiendo “revolución” en su sentido más primigenio: una verdadera re-evolución o vuelta a los orígenes. En “Honor de caballería” y “El cant dels ocells”, nos propone eso: despojar al cine de toda la parafernalia en la que se ha quedado anclado y captar imágenes, deleitarse en la contemplación… 

Exacto. Es lo que hablaba con un amigo al respecto de Godard: es un creador de imágenes. Cuando yo pienso en hacer una película, no pienso ni en guión, ni en personajes, ni  en la historia… La necesidad de contar una historia..  ¡Todo el día estamos oyendo eso! No quiero perder el tiempo contando una historia, para nada… Para ser efímero.

¿Está todo inventado?

Yo creo que si.  Imágenes aún puedes captar alguna original. Lo primigenio es encontrar una imagen que te atraiga por su carácter más lírico o lúdico. Y perdón por el juego de palabras. El cine primigenio tenía voluntad de distraer, pero al mismo tiempo, lo encuentro muy poético. Se aleja del absentismo barato y de esa pseudo sofisticación que reside en contar cada vez una historia de la manera más complicada posible… Todo trucos baratos, como trucos de magia… La magia, ya sabes, no existe, siempre hay truco. Sacan el conejo pero no hay Dios, no hay milagro… A mi me gusta ser más Dios. La gente que hace trucos y los ves por la calle, ¿como se llaman?

¿Trileros?

Sí, utilizan la historia, el argumento… Para embaucar. Charlatanería. Mira, a veces, me inspiro más leyendo un poema y encontrando ahí el punto de partida para una película. Como las pelis de Portabella y tantos otros. No me interesa un cine de trileros ni de estafadores. En mi cine lo que ves, es el que hay y lo que ves, es fuerte. La imagen.

Sus películas se desarrollan en entornos naturales, ¿qué importancia le da al espacio? 

Le doy mucha importancia por dos cosas y ambas influyen en el resultado final, igual una de manera más visible y otra, de una manera un tanto invisible. La más visible es que me gusta la naturaleza porque es algo que se mueve, no es un decorado, tiene vida propia, tiene una vitalidad y siempre encuentro que ofrece posibilidades en torno al azar, elegir ese espacio: condiciones meteorológicas, unas formas en torno a las que no te habías fijado… Y puede cuadrar bien con la acción que tú estás buscando encima… ¿No? Es, digamos, un elemento vivo, inquieto, que no está muerto… Me gusta esta interacción de su movimiento con el mío propio como realizador. Y además introduce elementos propios: el azar, el paisaje… Tiene una presencia como dentro del cine americano clásico, tiene un toque épico que me gusta mucho, perdido en este cine costumbrista burgués al que estamos habituados. El que nos proponen los Goya. Es patético. Para alejarme de esto  me interesa la naturaleza como algo que se mueve y contra lo que hay que luchar, o con la que hay que convivir. Este es el elemento que queda impregnado a la imágenes. Y la otra cuestión es que el rodaje en exteriores; yo creo que influye de una manera mucho más enérgica, mucho más positiva.  […] Decía John Ford: “¿por qué hago westerns? Por la mañana un buen almuerzo, trabajo de sol a sol y por la noche duermo como un bebé….”  El rompimiento de la rutina, el niño que vuelve de la excursión y regresa a casa… Eso incentiva el espíritu del equipo. Porque yo no trabajo con profesionales, ni gente siniestra, ni gente de la industria, ni gente que le interese dormir en un buen hotel…. Todo se reduce a una vivencia más salvaje.

Le cito nombres de directores y usted me comenta lo que le inspiran en una palabra, una frase, o lo que piensa de ellos: 

·Griffith: Es el pionero, pero me interesan más los rusos líricos: Dovzhenko o Boris Barnett.
·Murnau: Tiene la mejor película,“Amanecer”.
·Ford: Si miramos su vida y su obra, es el mejor realizador de todos los tiempos.
·Hitchcock: No me interesa su supuesta pureza cinematográfica o autoral. Me atrae más por su lado católico o fetichista.
·Rosellini: Con él tengo una sensación ambivalente, hay películas que me interesan, otras no tanto… Como personaje es discutible a un  nivel más ético… Pero “San Francisco, juglar de Dios” es una de mis películas favoritas.
·Bergman: Muy irregular. Basta decir que trabajó al mismo tiempo, ¡y en la misma película!,  con el mejor (Gunnar Bjornstrand) y el peor actor (Max von Sydow) de la historia del cine.
·Fellini: Le falta tensión formal, pero puede volver.
·Godard: Muy original.
·Fassbinder: Un gran director… Pero como actor, era genial.
·Scorsese: No vale nada ni es nada.
·Nobuhiro Suwa: “M/Other” es una película importante…
·Pedro Costa: Un referente reciente; pero quizás demasiado solemne.
·Almodóvar: Nuestro Fassbinder… Quizás ha perdido un poco de locura en los últimos tiempos; pero no estoy seguro, a lo mejor es otro tipo de locura…
·Spielberg: ¡Me da asco!

Siempre suelen preguntarle por qué rueda en digital y no en cine, ¿si se le presentase la oportunidad de rodar en formato 35 mm., estaría dispuesto o el digital realmente cree que ofrece más ventajas?

No tiene ningún sentido rodar hoy en día en 35 mm. Primero porque la calidad de imagen, la textura, etc… el digital ya te la ofrece. Tendría sólo un sentido: la mística  de lo analógico. Que hasta cierto punto lo puedo comprender… Para mí, es un inconveniente, pero hasta cierto punto lo puedo entender Que alguien se sienta atraído por ello… ¿no?.  Igual que hay grupos de música que, pese a las dificultades, graban en cinta. Pero al final, es que llegamos a lo mismo: no es la pureza de antaño. Por dos cosas. Todas las películas que se ruedan en 35 mm. son montadas en un ordenador, o sea que se pierde todo el riesgo. Y ahora todas las pelis tienen su post producción digital, es decir, se hace un escaneado del negativo y volvemos al digital. La pureza se ha perdido. Los que sean puristas de esta cosa es que son tontos. Yo oí unas declaraciones de Jaime Rosales en las que decía que le gustaba preparar el plano, la iluminación… Un poco a la antigua. Pero bueno, de esto se guardan sólo una parte, porque la parte de montar cortando, ver las imágenes físicas… ya no existe. Si la imagen les falla, retocan o etalonan en digital. Desde que rompes el purismo y la sinceridad que tenía el cine en su parte más directa… Yo nunca he tenido un combo en el rodaje. ¿Sabes lo que te quiero decir? Hasta hace pocos años, no se podía ver la imagen de lo que rodaban hasta final de rodaje, ¡ni John Ford!. Es todo una falsedad total. Sería interesante rodar una película con esta pureza, pero si lo hiciese intentaría buscar la pureza absoluta.

¿Y montarla en moviola?

Claro. No retocar casi nada y respetar la mística. Para el cine que se basa en cierta sofisticación conceptual, el digital ofrece muchas más ventajas y funciona mejor en el montaje. Puedes buscar asociaciones imprevisibles que además pueden llegar a tener un sentido mínimanente narrativo… O contemplativo. Tiene que haber un montaje más cómodo, el que te permite el ordenador. Lo del 35 mm.  es una excusa que tiene mucha gente para hinchar los presupuestos. Ésta es la industria, no me interesa. Intereses industriales, de colectivos, corporativistas… No tiene sentido sino vas a trabajar directamente con lo analógico, con lo auténtico del celuloide y la película.

Hablemos del cine en la era digital… ¿Qué cree que es más revolucionario: que una persona pueda rodar/estrenar una película con una pequeña cámara o toda la parafernalia del cine en 3-D?

He escrito sobre ello. El cine en 3-D es un recurso formal, un recurso caligráfico. Se puede investigar en el montaje, por ejemplo, un montaje más abstracto, algo que no se guíe por la continuidad narrativa, sino por oposición, por contraste de ideas. Y cada imagen, está al lado de otra por un lógica muy subjetiva pero que acaba teniendo una coherencia. Lo otro un mero subrayado. Una dimensionalidad del espacio. ¿Es mejor la perspectiva del Renacimiento que la de dos siglos antes? ¿O la pintura de Picasso es menos buena  que la del Renacimiento por que ha destruido la perspectiva? Problemas que son meramente de representación, caligráficos… pero que no interesan para la expresión artística. Para mí si que es más revolucionario el cine digital que permite,  no sólo el hecho de que alguien con una cámara pueda hacer una película, sino que alguien con una cámara pueda hacer cosas que antes no se podían hacer. ¿No? Como decíamos antes, para el director que rueda en 35 mm., su mundo es el plano y tiene que prepararlo todo. Por cámara, movimientos, fotografía, tiempo… Si ruedas en digital, la cinta dura una hora. El mundo para el director se amplia, no sólo el plano, es todo lo que hay alrededor suyo… Ahora puedo coger la cámara, grabarte a ti ahora …  (HACE GESTOS ENCUADRANDO TODO EL ESPACIO)  …y llegar allá, y seguir a otro, y cambiar de plano sin preparación, sin nada… Y funciona técnicamente porque la iluminación vale, la óptica es buena. No se necesita pensar ya en planos sucesivos para hacer una peli. Ésa es la revolución: poder rodar mucho y trabajar de una manera diferente. Sobre todo con actores no profesionales…

Volveremos al tema de los actores no profesionales…Pero antes, tenía una duda: “Honor de caballería” está inspirada en la obra de Cervantes. Seguramente mucha gente le habrá recriminado : “Deja estar a los clásicos”…

Sí, hay gente que no entiende mucho de cine. O no les interesa el cine verdadero. La novela es un punto de partida que a mí no me interesa para nada. Se puede tomar como un pequeño código que todo el mundo conoce. Lo que interesa es hacer una buena película, no una buena adaptación de la novela. Que sea más fiel o infiel al espíritu de la obra, me da completamente igual. Podía haber hecho una adaptación de “El Quijote” totalmente infiel y haber hecho una obra maestra. No tiene nada que ver. Yo quiero hacer buenas películas, lo que diga la gente en torno a la adaptación, o sobre que me inspiró, o si es rigurosa… Me da igual. Lo importante es juzgar la película en sí misma. Te ahorras explicar ciertas cosas.

¿Se puede hablar del mundo moderno aunque te ubiques en el pasado? Hay un momento que en su film, Don Quijote afirma: “la caballería es la civilización”. Aclárenos esta frase. 

“Y el racionamiento, y la acción…” La caballería representa la ordenación de la violencia, existían unas reglas, un código de honor, etc… Si esto tiene un contraste con el mundo de hoy en día, pues creo que no… Ya no existen esos códigos. Pero tampoco quiero comparar. La película está ambientada en un pasado, queda claro y no pienso en términos de paralelismos o contrastes con el mundo actual. La idea básica es que si ambiento mis películas en el pasado es porque  no me debe interesar mucho el mundo actual… Me interesa indagar en el mundo del pasado, lo demás, son imágenes burguesas que siempre tenemos al lado.

En la película, Don Quijote tiene conciencia plena de ser Don Quijote.

Queríamos jugar con esta ambigüedad para referir un poco la segunda parte del libro. Ahí hay un momento en el que alguien le dice: “Se ha escrito un libro sobre tus aventuras…”. Y él, se ve cómo un personaje de ficción. La idea de que se objetive a sí mismo en 3º persona, de alguna manera, me gustaba… Y da un tono de alienación del personaje, que está en otro mundo, que puede verse a sí mismo.

Sin embargo, Sancho, me parece el personaje más complejo. Es cómo el buenazo que aguanta al loco. La aparición del personaje que interpreta Albert Pla y cuestiona a Sancho, me hace pensar que éste personaje le es más afín, es más de su cosecha, no guarda tanto parecido con el creado por Cervantes…

Sí. Ahí también jugamos. Sobre todo con eso, subrayamos esa ambigüedad… Hay una pregunta muy bonita cuando Albert Pla le dice: “¿Tú serías Sancho sino existiera el Quijote?”. Aquí hay una rotura con la ficción. Don Quijote ya no es su amigo, ni una persona normal ; es un ente de ficción. Además, cuando Sancho dice que es albañil… Albert Pla, le responde: “¿Y si eres albañil porque no te construyes una casa? Y él, dice: “No soy tan bueno cómo para construirme una casa?” Cómo si fuese un obrero más, algo más simple…

¿Este diálogo estaba escrito o preparado?

Dentro de poco saldrá editado un pack con esta película y “El cant dels ocells” más un libro co-escrito con un crítico francés de Cahiers du cinemà, donde analizamos o comentamos plano a plano todo la peli. Y ahí hablamos de la lucha del actor para salir…

El momento, al inicio del film, en el que el Quijote pide a Sancho que le haga una corona de laurel, ¿es una primera prueba de su excentricidad o esconde algún simbolismo? Con todo lo que representa una corona de laurel…

Me gustaba de siempre la idea. Le da un aire de persona que ha sido investida para llevar algo a cabo o hacer algo especial. Son detalles. Aunque ahora que pienso… No, esto estaba en guión. Pero otras cosas, no. Por ejemplo, el sonido constante de la armadura…

Me recuerda mucho a  “Lancelot du lac”, de Bresson. En pocas películas las armaduras suenan…

Hostia, es que una idea tan simple te transporta a un mundo medieval, rudimentario, primitivo…. Pequeños detalles con lo que se puede construir algo sin eso de lo que hablábamos antes… Sin recurrir a la explicación, a la narratividad decimonónica y que todo tenga un por qué. Lo mejor es crear una atmósfera y que eso no te lleve a ninguna parte más.

A muchos directores les obsesiona rodar planos que sobren, que no aporten, que no signifiquen… ¿Cuántas horas de brutos grabó para “Honor de caballería”? 

Se rodó en 11 días con unas 40 horas de brutos. “El cant dels ocells” se rodó en 17 días y hubo unas 140 horas.

Bueno, ahí ya… 

Trabajo siempre con dos cámaras. Me gusta rodar muy rápido y jugármela: lo que hay es lo que habrá  y si hay tomas buenas, estarán, sino no.

¿Cree que su fama de personaje iconoclasta o incómodo ayuda o perjudica al visionado de sus películas? ¿Puede influir de alguna manera al espectador? ¿Cómo quiere que la gente se acerque a su cine?

Que se acerquen como les dé la gana. Si alguien se siente influenciado por mí al ver mis películas, es su problema. No tengo nada que ver con ellas, las películas son independientes de mí y por ellas mismas hay que juzgarlas.

¿Le gusta la figura de Salvador Dalí? Me recuerda un poco a vd. en cuanto a que ambos dicen verdades como puños, pero siempre desde la provocación, del boicot al oyente…

Sí, me gusta. Y me gusta seguir esta costumbre de las vanguardias, del rock ‘n’ roll, de los dictadores… de despreciar a su público.

Siempre reivindica el empleo de actores no profesionales en sus películas y suele citar el neorrealismo, estilo en el que se contrataban no-actores para buscar “frescura”, ¿qué busca usted exactamente? ¿Estudió alguna técnica de dirección de actores o es una decisión a apriorística?

Me interesa la frescura, aunque es un palabra un poco tópica. Yo busco más la originalidad, porque los actores no profesionales no tienen un repertorio de imágenes sobre cómo se tienen que hacer una cosa y, por tanto, tienen un plus de libertad mucho mayor.

¿En ese sentido estaría más cerca de Bresson?

Sí, porque él buscaba modelos. Se explicita en la imagen. No por motivos realistas, es decir, que tengan que encarnar al personaje con mayor verosimilitud que un actor profesional… Es más por la búsqueda de la belleza, de encontrar ese modelo que desde un punto de vista estético da más juego,  o es más interesante que uno que quizás diera mayor verosimilitud… pero que le quitaría encanto. Es la oposición verosimilitud-belleza. Y una cosa que es visible: trabajar con actores  no profesionales me da mayor satisfacción. Estoy más contento, me lo paso mejor, es más divertido. Es gente que conozco y estoy más cómodo. Los actores profesionales ya tienen demasiadas preocupaciones: el dinero, la fama y estas cosas…. Que siempre distorsionan y  mí no me interesan.

Es curioso que en una entrevista que le hicieron hace unos años, usted afirmaba que desprecia la televisión profundamente, de hecho, se jactaba de no tener televisor en casa. Sin embargo, en la entrega de los premios Gaudí, agradeció enfáticamente la labor de TV3, emisora que, bajo mi punto de vista, ofrece una programación tan mediocre como cualquier otra, ¿a qué se debe este cambio?

A que ellos se redimen financiando mis películas. Hay otros que no se redimen con nada e irán directos al infierno.

Otro desfase de opiniones viene dado por el tema de los derechos de autor y la piratería. En una entrevista reciente se auto-proclama el defensor de los derechos audiovisuales, hasta propone que le nombren director de la SGAE y le den “carta blanca”. Sin embargo, hace unos años se declaraba consumidor del Emule, decía que apenas iba al cine y que todo lo interesante se lo bajaba de Internet. ¿Me podría explicar este cambio de postura?

Pues a que en la primera época no había manera de ver determinado cine si no era a través de la piratería (tampoco justifica la piratería pero la hace más comprensible). Hoy en día el mercado de dvd mundial ha mejorado mucho y se puede ver casi todo comprándolo, como manda la ética. La SGAE, probablemente, no sea una gran institución pero los que están en su contra son mucho peores.

En una entrevista a Ray Loriga comentaba que él no tiene nada importante que decir y que, en realidad, escribía para poder negarse a sí mismo. ¿Usted para qué hace cine? 

Yo para salir de la rutina de la vida diaria acomodaticia. Es la forma más divertida y fácil que encontré.

¿En qué proyectos anda metido ahora? 

Quiero hacer una película sobre Drácula y otra sobre Casanova. Aparecerá la mujer por primera vez en mi cine. Y la noche…

Esperamos esas películas.

Miguel Blasco Marqués (Valencia, 1988). Lector ácrata e impenitente, cineasta jubilado, perfeccionista en las paellas, eterno diletante, fanático de los tacos mexicanos y de las tertulias que no conducen a nada. Trabaja como editor en Ediciones Contrabando.

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