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Andrés Calamaro: «El tango se escucha y se experimenta»

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Granada fue la ciudad en la que Andrés Calamaro inició la mini-gira de conciertos para presentar su último trabajo ‘Tinta Roja’. Un espectáculo centrado en el tango, en el que el argentino está acompañado por músicos de amplio relieve procedentes del flamenco y del jazz latino como Niño Josele oJosé ReinosoCalamaro lleva más de dos décadas publicando discos y realizando conciertos, pero en este acercamiento a la música más tradicional de su patria se muestra ilusionado, intrigado y con ese cosquilleo más propio de un pibe que empieza a desarrollar un proyecto. Después de una intensa semana de ensayos, abrió su corazón milonguero y nos regaló estas palabras.

¿Cómo explicaría la magia del tango?

Además de la poesía, de la historia que tiene y del compás (que no es poco), son grandes canciones, con riqueza armónica y melódica. El del tango es un repertorio profundo y muy interesante, mas allá de los sentimientos que evoque.

Insiste en que no es un académico, sin embargo se ha arrimado al género con respeto.

Es verdad, no soy un académico ni un estudioso del tango. Sin embargo, este disco y mis anteriores incursiones en el género son trabajos hechos con respeto, libertad y seriedad.

Está rodeado por instrumentistas habituales de Paco de Lucía. ¿Le emparentamos con el flamenco?

Voy con un conjunto sin fronteras y con valiosos registros: el toque de Niño Josele, la armónica virtuosa de Antonio Serrano, el formidable piano de José Reinoso, el cajón (de dinastía) del Piraña y el extraordinario Alain Pérez en el bajo. Dirigidos por Javier Limón, que viaja para supervisar el compás y el repertorio. ¡Nos estrenamos en Granada con un sonido nuevo y universal!

En ‘Tinta roja’ están Gardel,Manzi, Troilo… ¿Es un repaso premeditado por la historia del tango?

Es el repertorio que yo conocía y que supuse que podría cantar. No sé si todo el tango está comprendido, pero abarca obras escritas entre los años veinte y 1981: casi un siglo de canción rioplatense.

Piazzolla sentenció en su última entrevista que el tango existió hasta 1955 y que lo de los últimos tiempos era una imitación nostálgica y aburrida. ¿Qué hubiese opinado de este disco?

Estamos en un momento dinámico. Hay un respeto y cierta efervescencia. El tango se escucha, se baila y se experimenta. Probablemente Piazzolla tenía razón en aquel momento. Quizás el disco le gustase, si estuviera en un buen día posiblemente sí.

Los tangueros son singulares en su fraseo y en su acento. ¿Una odisea para un vocalista, como usted, de escuela ‘dylaniana’?

No es fácil para mí, menos con estas formas singulares de grabarlo, acompañado por pocos instrumentos, donde quedan expuestos el compás y la afinación. Hay que afinar y, rítmicamente, ser un reloj. Además hay que ponerle arte y sentimiento, porque si no ¡los músicos me pasan por encima!

Su politeísmo musical le coloca a la vera del guitarrista Juanjo Domínguez o a estar preparando un disco con una leyenda comoLito Nebbia. Díganos, ¿conviene aprender de los mayores?

¡De los mayores y de los menores! Juanjo Domínguez grabó con nosotros, aunque no va a estar en esta gira. Es cierto que grabamos un disco con Lito Nebbia, escrito y producido con este fundador del rock en este idioma. Yo soy respetuoso y agradecido, pero tengo que mostrar seguridad y aplomo también. En la gira voy a aprender de músicos más jóvenes pero muy completos, académicos y tradicionales.

Los dos últimos trabajos de estudio de Calamaro pueden desajustar las válvulas de la comprensión de oyentes monolíticos. ¿Le preocupan las críticas negativas?

Me preocupa que los analistas pierdan la capacidad de admirar, de emocionarse, y destilen soberbia y frialdad para desacreditar una obra en público a causa de su propia frigidez. Si una crítica pivota sobre una escala de valores sensible y puramente musical, la puedo respetar, incluso aceptarla. Últimamente la crítica forma una opinión impotente y caprichosa, y encuentra eco en un publico que se niega a disfrutar del arte por el puro goce.

Hace unos días volvió a tocar con Ariel Rot después de diez años. ¡Sólo falta que vuelva a hacer rugir la Marshall! ¿Tiene hambre de rock and roll?

Me gustaría colgarme la guitarra, pero siempre tengo cerca guitarristas buenísimos que tocan con fundamento, elegancia y sentimiento. Ariel está afiladísimo y toca con gran sensibilidad. Tengo hambre de rock, pero no estoy hambriento… Puedo esperar un poco más. Ocurre que esta banda que viaja conmigo tocando los tangos de ‘Tinta Roja’, canciones de ‘El Cantante’ y más cosas, tiene virtudes extraordinarias y es un ejercicio musical colorido y fenomenal.

Desde ‘El regreso’ se está reencontrando con el escenario y con el calor del público. ¿Cómo valora su momento actual?

Un momento glorioso. Estoy de gira con algunos de los mejores músicos del mundo, cantando un repertorio celestial. También espero la edición de un disco donde grandes artistas cantan mis canciones, y el disco producido por Nebbia, que es mi siguiente disco de rock y es una grabación valiosa y original con canciones inéditas y nuevos textos. La reunión con Ariel supone, además, un reencuentro con otros músicos y compadres como Candy Caramelo, Niño Bruno, Tito Dávila y Oswaldo Greco. Y el año que viene quiero grabar canciones flamantes que escribí este año. Me siento respetado y querido por mis colegas y por el público, y tengo el crédito que me dan mis pares y mis maestros. Además, el detalle del pueblo, que está comprando mis discos, porque la música no se vende pero se puede comprar a pesar de que es gratis en internet… ¡Todo un detalle del respetable!

La Bersuit congregó a una legión de argentinos en Granada el año pasado, creando una pequeña Bombonera…

Estoy muy honrado de empezar esta gira en Andalucía y de volver a Granada, la ciudad de Enrique Morente. Sé que es un territorio donde el arte interpretativo y la música buena se entiende y se valora. Esta orquesta tiene fundamento, inspiración y mucha música para ofrecer al público granadino, además de ser la formación con mayor caudal de sangre andaluza de todas las que he formado y deformado. Espero mi reencuentro con Granada con alegría y valoro que, jugándose los mundiales de fútbol, ¡el público venga a escuchar a esta auténtica selección de talentos!

¿Qué pronostica para Argentina y España en este Mundial?

Solamente vi a Argentina. Román Riquelme repartió juego, los atacantes metieron goles y la defensa defendió. España tendría que jugar bien para conquistar al público, que no parece muy volcado con su selección. Por motivos políticos y metafísicos, no es un momento ideal para ser hincha racial del equipo español. Solamente un juego colorido puede cautivar a los pueblos de las distintas regiones y autonomías. Es sólo un juego el fútbol.

Periodista granadino. Trabaja para Vocento y Efe Eme.

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