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Sasha Grey: «Debemos incidir en esas fantasías oscuras que las mujeres supuestamente no deberían tener»

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En una concatenación de causalidades propias del guionista de Lost, surgió esta entrevista en persona con la mujer que ha aunado cánones que parecían antitéticos: el porno y el feminismo. En 2008, el director de estas páginas me descubrió vía Myspace a Sasha Grey; el denominador común eran los gustos musicales afines entre la emergente estrella y servidor. En 2010 pude gestionar una entrevista con su agente, y charlar por teléfono cuando aún actuaba en la industria del porno. Esa conversación dio lugar a la primera portada en una revista española a la multidisciplinar artista, en Popular1. Posteriormente sería invitado a Canal+ para hablar de su trayectoria. Como cantaba Freddie Mercury en el disco The Miracle, mereció la pena. Devolvamos la máquina del tiempo de H.G.Wells y regresemos a 2013. Madrid. Sasha Grey presenta su primera novela, que no su primer libro, La sociedad Juliette, publicada en la prestigiosa editorial Random Mondadori. Comentan que hay paralelismos con Cincuenta sombras de Grey. Hasta ese día, no conocía la existencia del último fenómeno literario, que me explica mi acompañante, el fotógrafo Víctor VS. Leída la novela de Sasha, mantiene las pulsaciones clásicas de la mejor narrativa erótica entremezclada con cierto estilo literario a lo Palahniuk y referencias al último film de Kubrick, Eyes Wide Shut. 

Antes de la entrevista en persona, asistimos a la rueda de prensa, en donde abundan preguntas sobre su pasado en el porno y el sexo. Posteriormente, le entregamos el ejemplar de la citada Popular1, en el que sobresaliendo ella, comparte foto con un colosal tándem: Iggy Pop/ James Williamson. Jamás la había visto. Después de un tiempo de asueto, y debido a complicaciones de agenda, la entrevista será de quince minutos, no treinta. No pasa nada, la estrategia continua valiendo. Coger una bolsa de Chanel,  meter en papelitos las preguntas o conceptos, que ella agite la bolsa y escoja al azar, pudiendo surgir algo intrascendente o no. Frente a la inteligente pero defensiva Sasha de hace tres años, tenemos ahora a una persona agradable y encantada de prestarse a algo así. 

RUEDA DE PRENSA

¿Crees que con esta novela puedes escandalizar o revolucionar la literatura como hiciera hace años Dennis Cooper, que incluso consiguió que lo amenazaran personas de su misma tendencia sexual?

Sé que con “La sociedad Juliette” continúo la tradición de novelas eróticas de Voltaire, de Sade, que tiene influencia de la obra ‘Teresa filósofa’ del filósofo Jean-Baptiste de Boyer. Y se da cierto error porque no viví esa época, soy una chica del siglo XXI. Puede que esté equivocada, pero esos libros no se escribieron para la gente, sino para un sexo en particular. Con mi novela quería ser lo más universal posible, que los personajes fueran contemporáneos, que lo lean mujeres u hombres. Por eso digo que hay diferencias entre lo erótico y lo romántico. No sé en España, en Estados Unidos lo ves en las revistas porno. Sí, sé que no he escrito nada nuevo, ni revolucionario, sólo que es para todos los sexos. En cuanto a Dennis Cooper, que haya un sector de gays que no se identifiquen con sus novelas, no tiene nada que ver con sus experiencias y el proceso de crear su arte, su propio mundo, independientemente de las opiniones ajenas. Sé que hay gente que odia el porno, a mí me gusta. 

¿Qué opinas de Genesis P-Orridge y su transformación a través de la teoría de la pandroginia?

Soy una gran fan de su arte. Es precioso lo que hizo por su pareja, aunque desgraciadamente falleciera. Sacrificó muchas cosas, tomó su propia decisión con todas las consecuencias que conllevaba. Yo no lo haría. Le han llamado loco. No creo que esté loco. Vive su vida como su arte. 

De todas las películas porno que has protagonizado, una de las que destaca es ‘Malice In Lalaland’. Se notan los guiños a David Lynch, Daniel Clowes, las road movies desérticas…Demuestra que puede ser un género tan artístico como cualquier otro.

Sobre el papel tenía mejor pinta. Contamos con un autor australiano (Jeremy Ley. N.del R.), ilustrador de cómics, para el guión gráfico. El storyboard era fascinante e inspirador. Más tarde fuimos a Canadá, luego al desierto de Los Ángeles…. No sé por qué los europeos estáis tan intrigados por el desierto (Risas). He crecido en California, no es nada especial, sino lo sitúas como si fuera un personaje más. En algunos aspectos podía haber sido mejor. Lo seguro es que definitivamente me gustaría ver más películas así en el género. Si no, se repite y se convierte en un aburrimiento. No es que haya visto todas las películas porno en las que he actuado, sólo que esta fue de las interesantes. 

SASHA Y LA CAJA DE PANDORA

Su estilista Candice Beauty nos felicita la originalidad de la propuesta, no había visto algo así nunca. No hay nada nuevo bajo el sol, la idea proviene de una entrevista del periodista musical  Jordi Meya a David Bowie, a mediados de los 90. En algunas respuestas, obviamente, hay interacción. ¡Las reglas están para romperlas! 

‘I melt with you’, la película en  la que todos cometen suicidio. Una película feliz.

(Risas) Fue una gran experiencia, poder trabajar con gente de tanto talento. Aprendí mucho en un breve periodo de tiempo con Mark Pellington. Rodamos a las cinco de la mañana, teníamos tres cámaras todo el rato. Me dijo: ok, empieza tu monólogo, recupéralo desde el inicio a tu manera. Es un director con la mente abierta. Es bueno probar nuevas maneras de enfocar las cosas, como volver a cambiar la iluminación, o el ambiente de la habitación. Había una energía en ese set que jamás he sentido. La escena de la fiesta fue una locura, la rodamos de noche. Yo le preguntaba a la gente, “¿cómo tomáis cocaína?”. La esnifaba de forma rara, me atragantaba (Sasha hace ruidos raros con la nariz. N.del R.), y me decían: “así no se hace”, y yo, “pues yo qué sé, ¡enseñadme cómo se hace!”. (Risas). Se rodó en Big Sur, uno de los sitios más bonitos de California, en mi opinión. Recuerdo que entre toma y toma el equipo se relajaba, Thomas Janes tocaba la guitarra, y yo no paraba de bailar porque no entiendo cómo la gente a esas horas se puede relajar sentada en un sofá, yo me iría a dormir (Risas). Esa noche fue intensa, mucha diversión. 

Es un papelito trampa, hay otra pregunta detrás. El suicidio.

Hablando del suicidio en la literatura o en la vida, ha tenido un impacto tremendo. Es un tema recurrente, especialmente cuando conoces gente que se ha suicidado. Obviamente, creo que no ha habido suficiente apoyo hacia la población en los últimos años, sobre todo la gente joven que sufre bullying.  A nuestra generación nos han educado pensando que la sociedad es amable, mamá y papá te dicen que eres especial, pero no nos prepararon para el mundo real, que no siempre es agradable. También está la situación psiquiátrica; los suicidas se sienten completamente rotos y destrozados. Es un tema tabú del que deberíamos tener más conciencia. 

Dejando la bolsa, se pueden establecer suicidios diferentes. El de Hunter S. Thompson.

Soy fan, es uno de mis escritores favoritos. Fue una salida esperada. Creo que al tener un cáncer terminal es diferente. Si te lo dicen, cambias de estilo de vida, en plan “voy a tomar todas las drogas que existen bajo el cielo, gastarme todo el dinero, hacer locuras, fuera del estilo normal de vida”. (Risas) Se salió con la suya, eso es todo. 

¿Diferencias entre viajar por promo o por placer?

Ahora mismo tengo jet lag, me resulta difícil mantener los ojos abiertos. Si estuviera aquí de vacaciones pasearía, porque es lo único que me mantiene despierta. Si me quedo quieta se me viene todo el cansancio encima. Es duro aguantar el día. No ves mucho la ciudad, pero afortunadamente ya he estado aquí y me gustaría volver de nuevo. 

¿Cómo componéis las atmósferas en tu grupo ATelecine?

Improvisamos un montón. Nada está ensayado. Cada sonido que sacamos, está creado de forma distinta. A veces empezamos con spoken word. Lo único que ensayamos, o lo más estructurado de la música, son las letras. Los últimos álbumes están basados en un sueño (Risas). O sea que cogemos temas del sueño y lo introducimos en la música. A veces empezamos con el bajo y desde ahí lo desarrollamos. O usamos cartas Davoli estratégicas para inspirarnos y continuar. Otra papeleta. (Risas) 

Bukowski dijo: «El sexo está muy sobrevalorado, tío. Sólo algo especial si nunca te acuestas con nadie».

(Risas) Me encanta esa cita. Es en parte verdad. Es como cuando tienes la tarta a la vista y no puedes comértela. Es como una relación de pareja, estás tres días sin esa persona, y cuando te la encuentras estás encantada, es lo que quieres, porque has creado ese deseo. Y una vez que ese deseo ha desaparecido, lo debes crear de distintas maneras… Pero Bukowski era un borracho. (Risas) Eso no ayuda a la líbido. 

¿Te has sentido menospreciada o malinterpretada al ser actriz porno?

Todo el tiempo. Sobre todo por borrachos. (Carcajadas) 

Para el artículo pregunté a varias personas su opinión sobre ti. Por ejemplo, Bebe Buell rechazó hablar de ti, me pareció estúpido…

(Risas) Solía preocuparme por esas cosas, pero ya no me quitan mucho el sueño. Es gracioso, en algunas situaciones sociales me dicen “¡Oooh, eres tan increíble, tan inteligente!”. Es como un insulto (Risas) … es como si estos tipos esperaran que fuera retrasada o algo así. 

Las series de televisión últimamente están eclipsando a la mayoría del cine. ¿Alguna explicación?

Es interesante. Quiero decir, es algo en lo que estamos de acuerdo casi todos. La televisión americana y británica es tan buena ahora que compite con el mainstream del cine. En Hollywood sólo quieren hacer superproducciones con actores de relumbrón. Remakes y más remakes…Y en la televisión está la originalidad. Por eso tiene tanto éxito. Antes la televisión era como la hija bastarda. Los actores famosos no querían hacer televisión por miedo a no volver a la gran pantalla, porque no ofrecía buenos contenidos. Ha cambiado la situación, aunque todavía siga habiendo estúpidas sit coms que no son más que entretenimiento banal. ‘Breaking Bad’ es una de las mejores series. ‘Sons Of Anarchy’ es de mis favoritas… 

No me gusta nada.

¡Es muy Shakespeare! 

Es una mezcla entre Los Soprano y Shakespeare pero en versión edulcorada.

(Risas). Sólo pienso que parece que ahora es más fácil mantener una audiencia en la televisión que en el cine. 

Últimamente la nostalgia es el “trending topic” vital.

De hecho alguien dio una conferencia sobre el tema hace un par de meses, sobre lo que pensé bastante pero que jamás he sabido explicar. América todavía vive en un estado postraumático tras el 11S, no nos hemos recuperado y vuelto a la normalidad.  Por eso está todo modelado y basado en la nostalgia. No quieren asumir riesgos, sino evadirse. No se preocupan de los directores, sino de la recaudación y de los actores más vistos, lo que es exitoso, y repetirlo hasta la saciedad. Es sólo negocio. 

Toda tu obra es muy honesta, no escondes casi nada. ¿Resulta sencillo compartir esos sentimientos?

Es fácil. Creo que tengo una responsabilidad con este mundo. La gente quiere ver a la muñeca rota, la víctima de la industria del porno. Parte del libro trata sobre fantasías oscuras de mujeres que supuestamente no deberían tener, y creo que debemos incidir en ello. Animar a la gente a no ser tímida, a llevar a cabo sus fantasías siempre y cuando no hagan daño a terceros. No hay nada por encima de la palabra escrita, conecta con los individuos mejor que ninguna otra cosa. 

Nos ha tocado terminar hablando de tu primer libro, ‘Neu Sex’. El círculo se cierra…

Fue un libro con mucho material gráfico, con autorretratos míos, fotos que fui haciendo en los sets de rodajes y fuera de ellos. Traté de imprimirle mi filosofía sexual. Es algo que me hacía especial ilusión porque llevaba mucho tiempo trabajando en él. 

fotos: Víctor VS

De Nowhere, Oklahoma. Nadie sabe más de Freddie Mercury que él. Trabaja para Rockzone, This is Rock y Esquire.

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