Factory VIPs

Yury Weky, revolución sin tregua

Por  | 

Conocí a esta profesora y activista venezolana por la más pura casualidad. En la sala de espera de una clínica mi acompañante y yo andábamos arreglando el mundo, como siempre. El PP, el ISIS, el suicidio de Blesa, la situación en Cataluña, el futuro de Neymar. Le llegó el turno a Venezuela. A nuestro lado, una mujer fruncía el ceño y negaba con la cabeza mientras hacía ganchillo. Era Yury Weky Silva. Cuando no pudo morderse más la lengua guardó en el bolso su labor de ganchillo e intervino en nuestra “cumbre”. Se presentó con una pregunta: “Perdonen, pero… ¿Han estado ustedes en Venezuela?”. Mi acompañante y yo nos miramos entre la estupefacción y la vergüenza de los que han llegado a clase con los deberes sin hacer. Le respondí que no, que lo único que sabía de su país era lo que podía entresacar de todo el ruido mediático. Que no tenía una opinión formada, a pesar de lo que ella pudiera pensar. Yury, como buena maestra, se dispuso a darnos una pequeña lección de historia y geopolítica latinoamericanas. Pero no había tiempo. Las salas de espera a veces son la antesala de la eternidad, pero no son eternas. Emplacé a Yury a un encuentro, en otro momento, en otro lugar. Después de meses intercambiando correos y artículos le propuse una entrevista algo sui generis; yo recopilaría los titulares más habituales que la prensa nacional e internacional dedicaban a su país y ella tendría la oportunidad de desmontarlos. Uno por uno. Era lo justo. Si el periodismo es la búsqueda denodada y sin tregua de la verdad, el testimonio de las Yury Weky de este mundo es, como mínimo, tan valioso y debe ser tenido tan en cuenta como los de Felipe González o Vargas Llosa. Porque esa verdad que el periodismo persigue como una sombra esquiva casi siempre llega en forma de rompecabezas. Es tarea del periodista presentar a los actores, es tarea de los actores revelar su realidad, y es tarea del lector, de la gente, procesar toda la información, pasarla por el tamiz del pensamiento crítico para que, con suerte, la verdad se deje ver.

Yury es apasionada en su relato y en sus adhesiones. También en sus desencuentros. Tal vez por deformación profesional, la dulzura de su voz y el tono sosegado no alcanzan a ocultar a la profesora que se muestra inflexible ante el alumno perezoso. No se lleva nada bien con los clichés. Como en aquel primer encuentro en la sala de espera, bufa y se impacienta ante titulares que, según ella, faltan a la verdad o hacen un sesgo simplista de esta. Su verborragia, en parte caribeña, en parte europea, casi toda ella revolucionaria, amenaza con sobrepasar los límites de la grabadora. Pero la tarde es joven…

¿Tienes conexiones directas con el gobierno de Venezuela? Con el chavismo, con las jerarquías chavistas…

Tengo muchas amistades. Que son ministros, que hemos compartido espacios… Porque no te creas que allá lo de los ministros es como en Europa. O por lo menos la Europa que yo conocí cuando viví en Italia, entre el 68 y el 72. No, allá los ministros andan en camiseta, es gente sencilla que hablan con cualquiera… Como yo te conocí a ti. Claro, ahora cuando hubo todo esto de las guarimbas (protestas callejeras) se tuvo que poner más seguridad, porque si no se nos hubieran llevado a nuestros líderes por delante.

Yo no soy chavista, no soy militante chavista, yo simplemente apoyo a este gobierno por las políticas de justicia social que ha introducido. Después de jubilada como profesora, tuve algunos cargos, tuve un programa de televisión en Vive Tv, fui jefe del Departamento de Ediciones del Ministerio de Comunicación, estuve de asistente legislativo en la Asamblea Nacional… Estoy con el chavismo aunque el gobierno tenga fallos, y uno de ellos haya sido no controlar bien las importaciones y exportaciones, que es una de las críticas que yo hago. Si el gobierno, en lugar de haberle estado dando divisas a la oligarquía criolla, hubiese importado los productos para que el propio pueblo gestionara sus cosas, todo habría sido diferente. Si el gobierno no hubiese sido tan blandengue, porque allá la policía no puede dispararle a nadie…

¿Estás diciendo que te gustaría que la policía le disparara a alguien?

No, no. (Lo enfatiza) Pero el gobierno tendría que haber sido mucho más inteligente para impedir todas las guarimbas. Sin embargo lo que hicimos fue poner los muertos. Cayeron los árboles, cayeron los niños… Se utilizaron niños para las protestas, mataron a policías, a guardias nacionales, atacaron a toda aquella persona que fuera un poquito oscura y que pareciera chavista. Porque está el estigma racista de que la gente pobre, y los negros, y los sincamisa, como digo yo, son todos chavistas y hay que acabar con ellos. A mí no me pasa porque soy blanquita y además soy hija de europeos, pero el racismo es tan fuerte y la campaña mediática internacional que hicieron contra mi país es tan grande…

Yury (a la derecha), en la Embajada de Vietnam en Caracas.

A Venezuela la pintan como una dictadura de facto donde el presidente legisla a voluntad o ejecuta trucos de tahúr para no acatar lo que dicen las urnas.

Eso es falso. Primero, porque realmente la democracia que existe ahora mismo en Venezuela nace en 1999. La democracia que teníamos antes era una democracia representativa, como aquí en España. Bueno, aquí es peor, porque no sólo es representativa sino monárquica; heredera del franquismo. Allá la democracia anterior, la que yo he conocido desde que nací hasta el 99, era un sistema en el que el poder se lo repartían los adecos y los copeyanos. Los copeyanos serían el PP, la democracia cristiana, la extrema derecha, y los adecos –Acción Democrática- serían la socialdemocracia, el PSOE. Así era en Venezuela. Y las consultas populares se llevaban a cabo en las mesas; allí se hacía el conteo. Eran papeletas de colores que se les entregaban a los votantes, que por cierto eran analfabetos funcionales políticamente hablando. Las papeletas se contaban en la mesa y se las repartían esos dos partidos. Había otros partidos, entre ellos el Partido Comunista de Venezuela (PCV), y otras agrupaciones electorales. Estaba también el URD (Unión Republicana Democrática), que formó parte del Pacto de Puntofijo cuando cayó el dictador Pérez Jiménez en 1958, una unión entre Copei, AD y URD que dejó fuera al Partido Comunista, precisamente el promotor de la caída de Marcos Pérez Jiménez. Pero después sólo quedaron Copei y AD como partidos dominantes y, como te decía, se repartían las papeletas de colores. Y se robaban las papeletas. Por ejemplo, preguntaban: “¿Cuánto sacó el PCV?”. Si eran cien, decían: “Bueno, cincuenta para ti y cincuenta para mí”. Fifty-fifty. Y así eran las votaciones. Las consultas eran con papeletas, se contaban en mesas, con un pueblo muy mediatizado y bastante analfabeto para los asuntos políticos. O no sólo para los asuntos políticos, es que la población analfabeta en Venezuela era mucha. Hoy en día, con la Revolución Bolivariana, Venezuela ha sido decretado país libre de analfabetismo por organismos internacionales.

Cuando hablas de una población políticamente analfabeta, ¿te refieres a las capas más pobres o también a las clases medias?

No, no… Estoy hablando del pueblo, en general. Las mayorías. Lo que nosotros llamábamos antes el proletariado y que hoy llamamos pueblo. Las capas medias fueron las únicas privilegiadas, las que pudieron ir a la escuela.

Y Venezuela no es una dictadura porque…

Venezuela no puede ser una dictadura porque ahora las consultas populares se suceden constantemente. Y ahora el voto es electrónico. Llegas a la mesa, pulsas un botón y de inmediato ese voto es contabilizado. Ya no es la famosa papeletica. Por consiguiente hay mucha más fiabilidad y más objetividad. A Venezuela han ido miles de observadores internacionales, entre ellos Jimmy Carter, expresidente de Estados Unidos, que dijo que –y esto se puede buscar en internet- en Venezuela las votaciones eran confiables. Todo eso por una parte, pero Maduro no puede ser un dictador en tanto en cuanto en Venezuela hay una gran separación de los poderes. Si no existiese esa independencia de poderes no hubiera ocurrido lo que ocurrió con la fiscal Luisa Ortega Díaz, que construyó un imperio de mafia y de corrupción, y que fue intocable durante tanto tiempo, hasta que ahora se destapó la olla. Si no existiera esa independencia no habría una Asamblea Nacional, que ganó la oposición, que ha hecho desastres en el país. No trabajan, lo único que quieren es legislar en contra del pueblo.

¿Qué leyes ha promulgado la oposición que vayan en contra de los intereses del pueblo?

Por ejemplo, en Venezuela hay una iniciativa que se llama Misión Vivienda Venezuela, que construye viviendas para los pobres. Y los pobres, esa gente sin techo que nunca tuvo nada y que los desahucian de todos lados, tienen ahora sus casitas con cuotas muy bajas, y se les entregan con nevera, con lavadora, sofás, camas. Se les entregan con todo. Claro, no se les da televisor, se les dan las cosas de primera necesidad. Y esa Misión Vivienda ya ha alcanzado unas cifras que te asombrarían. Cómo ha salido adelante a pesar del bloqueo, de las sanciones, cómo a pesar de la guerra económica hemos podido sobrevivir. Con un petróleo que nos bajó tanto el año pasado. Y sin embargo las políticas sociales, que ocupan el 70% del presupuesto nacional, nunca han sido mermadas. Cada vez hay más viejitos con la pensión, se crean programas tan hermosos como Barrio Adentro, para llevar médicos a los barrios, para tratar a la gente que tiene cataratas, cardiólogos para los niños enfermos del corazón, está la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) donde se tratan niños de Mali, de Senegal, de Ecuador, de Perú, de Bolivia, del Caribe… Y eso lo paga el Estado. No lo pagan los estudiantes de Medicina que se gradúan.

Pero me has hablado de iniciativas chavista, no de la manera de legislar de la oposición.

Sí. La oposición promulgó y aprobó una ley para obligar a los que se habían beneficiado de Misión Vivienda a que vendieran esas propiedades. ¿Y quiénes las iban a comprar? Grandes consorcios manejados por ellos. ¿Qué le iban a hacer al pueblo? Quitarles sus viviendas, las que el Gobierno les había dado. Por esa ley cayeron en desacato y el Tribunal Supremo dijo que no, que esa ley era inconstitucional. Esos eran bienes del poder popular. Porque desde la época de Lusinchi (c. 1993) había gente viviendo en refugios, y este gobierno bolivariano les dio casa. También promovieron una ley para quitar a Maduro. ¿Pero quién eres tú para quitar a Maduro, si tiene el 56% de los votos del pueblo venezolano?

Manifestación en Caracas en contra de Maduro.

Un titular de la web Vértice News: “Ocho de cada diez hogares venezolanos viven bajo el umbral de la pobreza, según la Encuesta de Condiciones de Vida”.

(Se ríe) Bueno, esas son todas las manipulaciones que hacen. Mira, sin lugar a dudas Venezuela está sufriendo desde hace cuatro años una guerra del capital, de las grandes empresas, que ha hecho que haya menos comida en las escuelas, que haya menos electrodomésticos, menos caucho, menos medicinas. Las divisas que les daba el Estado a estas empresas, lo que aquí llamáis subvenciones, para crear riqueza y empleo, ellos las sacaban al exterior para hacer negocios en Panamá, en Nueva Zelanda, y en muchos paraísos fiscales. Hicieron negocios incluso en España. Mermaron las importaciones, por eso no nos llegan esas cosas que acabo de mencionar. Y en esto el gobierno fue muy blandengue. Pero, ¿qué pasaba? Que también la Fiscalía escondía estos casos; formaba parte de esa mafia. Luisa Ortega Díaz, la ex Fiscal General del Ministerio Público, fue una desleal no sólo políticamente, también con el pueblo venezolano. Ahorita, con el nombramiento de Tarek William Saab, se han ido descubriendo todas las barbaridades que se hacían y se están tomando medidas, pero justamente cuando empezamos a limpiar eso nos llegaron las sanciones de Trump. Y eso viene a agudizar la situación.

Ahora, cuando el huracán Harvey, Venezuela ha ayudado a Barbados, a Dominica, a Cuba… Y los ignorantes dicen, “ah, pero les estamos dando todo lo que tenemos”. No, mire, esas son políticas que tienen todos los estados; si las cumplen o no es otra cuestión. Hemos ayudado a México también, se han mandado equipos de salvamento… O sea, la solidaridad internacional que practica Venezuela es muy grande, así que yo pregunto: ¿Quien practica la solidaridad internacional es porque tiene a su gente en los umbrales del hambre o de la pobreza? Hay que preguntarse esto, porque es necesario para el debate. Si Venezuela, cada vez que hay un desastre natural, manda sus equipos de salvamento, sus médicos, manda colchones, manda agua… Entonces el pueblo no debe de estar en el umbral de la pobreza.

Incluso para el más optimista de los observadores la situación en Venezuela ha empeorado. Al menos en los últimos años.

Si comparamos con el gobierno de Chávez, con el período de Chávez en el que no tuvimos sanciones, y que el gran capital estaba temeroso del presidente, porque se le veía un hombre fuerte, duro… Después de un mal período, como fue la democracia puntofijista, con la llegada de Chávez el pueblo mejoró. Y lo digo desde mi experiencia. Yo soy profesora. Trabajé en las aulas, y mis sueldos eran miserables. Cada vez que íbamos a la huelga, como estaba penalizado el derecho a la protesta, nos bajaban el sueldo y nos quitaban los días que pasábamos de huelga. Para conseguir un aumento de un bolívar hacían falta meses de protestas. Es cuando llega Chávez que empiezan las políticas de inclusión que te he mencionado antes. A ese respecto yo he publicado algunos libros, he dado conferencias en Ecuador, en Bolivia, he estado en comisiones de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos).

El diario El Mundo titula: “La respuesta del chavismo a las protestas de la oposición deja 75 muertos, 15.000 heridos y 3.200 detenidos en dos meses y medio.”

(Se ríe) Yo no sé de dónde sacan cifras tan interesantes. Yo a veces bajo a El Palo (barrio de Málaga) y miro los titulares de los periódicos, y me vuelvo con el corazón arrugadito. ¿Hasta cuándo tanta mentira? Casi toda la prensa española es muy agresiva con Venezuela. Y no sólo eso; son tan falsos que desfiguran una realidad en América Latina, pero son incapaces de ser objetivos con la de acá. Con el caso de Cataluña, por ejemplo.  Y por eso escribo. Por eso desde aquí he escrito algunos artículos también.

¿No ha habido 75 muertos ni 15.000 heridos? ¿En las protestas no ha muerto nadie?

Las muertes no las causó el gobierno. Fueron las guarimbas. ¿Y quién manejaba las guarimbas desde detrás de la cortina? Entre otros, Leopoldo López, Luis Florido, Fredy Guevara… Esa gente tuvo una actitud horrible contra sus hermanos venezolanos.

Las «guarimbas» toman las calles.

Pero los muertos de los que habla El Mundo, si los ha habido, ¿a quién o a qué se los achacas?

Sí, hubo muertos. Si es que las guarimbas salieron a matar. ¿Por qué no dicen que los muertos eran chavistas, guardias nacionales? Eran gente del pueblo que ni siquiera estaba metida en la confrontación en las calles. Así que no, no fue el chavismo, fueron las guarimbas que se metieron a matar. ¿Sabes que se metieron en una maternidad, donde las mujeres van a dar a luz? ¿Y qué había que hacer (con las guarimbas)? ¿Había que aplaudirles? Pues a los que han encontrado los han ido deteniendo. Esos no son presos políticos, esos son pobres muchachos utilizados como carne de cañón para ir a la violencia. Les metían drogas, igual que las que mete el Estado Islámico, y eso está demostrado. Y salían como locos a matar. ¿A matar a quién? A venezolanos. Porque no les gustaban los que llevaban una camisa roja puesta, o los que les faltaba un diente, o los que eran medio oscuritos. Porque en Venezuela la gente es color cobrizo, la gente no es rubia. Hay de todo, hay rubios, hay blancos, hay pardos y hay negros. Y salían a matarlos. ¿Y dónde salían a matarlos? ¿En el oeste? No, en el este. En la zona donde viven los ricos.

El Periódico afirmaba hace unas semanas: “Venezuela está al borde del conflicto civil”.

Eso lo dicen constantemente. Nosotros estuvimos asediados por la derecha durante más de cien días. Ahora, estando yo aquí, ha sucedido esto de las guarimbas. Son grupos de personas encapuchadas, que no se dejan ver el rostro, salieron a la calle comandados por la derecha y financiados no sólo por la derecha nacional sino también por la internacional, y ahí están implicados España y Estados Unidos. Por eso yo escribí un artículo que titulé, De espaldas a la razón y con el rostro oculto. ¿Y qué hizo esta gente? Pues salieron y talaron los árboles, y los tiraron a las calles como protesta, quemaron las instituciones, hirieron a personas. El gobierno sólo mandaba a sus guardias a defenderse, a pararlos, allí con sus escudos. Sin embargo, ¿qué salió en los medios? Que en Venezuela mataban a la gente y que estábamos al borde de una guerra civil. Mientras que Caracas, por ejemplo, que es la capital, y es donde yo vivo… Yo vivo, digamos, al principio de la zona Este. Esa zona está dominada por la clase, o la capa, media de profesionales…

La pequeña burguesía…

Sí, pero yo no soy burguesía, eh… Yo soy clase trabajadora. Ninguna profesora que haya vivido de su salario puede ser burguesa. Pero a partir de esa zona, hacia el oeste, es donde viven las clases más populares. La mayoría de la población. Y los de la clase media siempre han considerado que ellos son “la gente”; lo demás es chusma, es basura, no son seres humanos. Se les considera personas que no valen nada. De hecho, hay un libro que se titula, con mucha ironía, La gente vive en el Este (Antonio Pérez Esclarín, 1974).  Pero en el oeste también hay gente valiosa, que ha estudiado, que se ha superado, que tiene conciencia histórica y social, que tiene sensibilidad. Uno no puede decir que los que viven en el Barrio de Salamanca son la clase chic, y son la gente; pero los que viven en el sur de Madrid en viviendas sociales no son nadie, no valen la pena, son chusma… No. Esos son seres humanos iguales que los otros, que no tuvieron las mismas oportunidades desde el punto de vista sociopolítico.

¿Las clases medias y altas preferirían que las clases más bajas no votaran?

Exacto. Sólo ellos. El mundo sólo para ellos. Pero cuando llegó Chávez dijo, no, aquí vota todo el mundo, inclusive los militares. Aquí todo el mundo tiene el derecho político. Y se vivió una época de bonanza. Porque la derecha, que allá los llamamos “los escuálidos”, porque son minoría, estaba atemorizada. Además, Chávez aplicó la Ley de Tierras, porque había muchos terrófagos, muchos terratenientes que acaparaban las tierras y las tenían sin cultivar, vacías. Entonces Chávez empezó a aplicar medidas sociales y en Venezuela se vivió muy bien. Y te digo que aquellos sueldos miserables que teníamos en los tiempos de la Cuarta República, el puntofijismo, con Chávez mejoraron. Hoy en día, por lo que me cuenta mi hija, todo se ha deteriorado. Los precios han aumentado, todavía no se ha podido controlar esa presión a la que nos somete la derecha a base de, por ejemplo, esconder los productos. Allí hay grandes malls, grandes centros comerciales, hay muchos, sobre todo en Caracas. En esos sitios nunca falta nada. En la zona Este no falta nada en los supermercados. Hay una noticia de un señor que decía que en el este había de todo, pero que en el oeste no había nada. Y es en el oeste donde están las famosas colas de gente, porque las cosas sí que llegan pero llegan a precios muy altos, los esconden… Dicen, “hoy solamente se vende harina, y nada más que un paquete por persona.” Entonces la gente quiere dos. Allí las familias no son como aquí, chiquititas, son familias numerosas.

En Venezuela, durante el gobierno de Caldera quebraron algunos bancos. Quebraron el Banco Latino, el Unión… Y la gente se fugó con el dinero. A los ahorristas no les dieron nada. Si tú tenías allí tus ahorritos de tu vejez, te fregaste. Eso pasó en el gobierno de Rafael Caldera, que aquí sería el Partido Popular. Cuando llegó Chávez volvieron a hacer lo mismo, y quebraron el Banco Federal, que estaba en manos de ellos, de la derecha… Ahora, afortunadamente el Estado ha creado unos bancos que son de la nación, como el Banco del Tesoro. Pues bien, cuando quiebra el Banco Federal y la burguesía huye para Estados Unidos, que es donde se refugian todos, ¿qué pasó? Chávez ordenó que el Erario Público pagara todo el dinero a los ahorristas. Qué diferencia, ¿no? Qué diferencia… Hay muchas cosas… Mira, Enrique, ¿mi país es perfecto? No. ¿Mi país y el proceso revolucionario han cometido errores? Sí. Pero una cosa es que se hayan cometido errores y otra negar las conquistas sociales en Venezuela. Por ejemplo, el deporte antes no lo atendía el Estado. Los deportistas eran unos pobres muchachos de los barrios que jugaban con pelotas de goma, que se hacen ellos mismos con papel y bolsas. Eran muchachos desasistidos. ¿Qué ha pasado ahora? ¿Cuántas medallas de oro hemos conseguido? Desde que se inició el proceso bolivariano los deportistas tienen un apoyo del Estado. Hay hasta un ministerio para el deporte.

Hablemos de medios de comunicación y censura. El periódico español ABC titula: “Los medios de comunicación privados no pueden existir. Maduro cierra en 2017 casi cincuenta medios de comunicación libres”.

Eso es tan mentira como que yo diga que Enrique Campos es un hombre de sesenta años al que conocí en una fiesta, y me abrazó tan fuerte que me enamoré de él. (Risas) Son mentiras. Hay un artículo mío que se titula La dictadura de Venezuela, también lo puedes encontrar en internet. Ahí hablo de lo atípicos que somos como Dictadura, porque el 59% de los medios de comunicación están en manos de la derecha. O sea, que la libertad de prensa la ejercen ellos, no el Estado.

¿No han cerrado cincuenta medios comunicación, como dice el ABC?

Eso es falso. Allá nunca se ha cerrado un medio de comunicación. Allá se le negó a Radio Caracas Televisión renovar el espacio radioeléctrico. Pero mira, en Venezuela los únicos medios de comunicación en manos del Gobierno son Venezolana de Televisión, Vive Tv, alguna que otra radio y las radios comunitarias que las maneja el poder popular.

¿Y por qué se le negó la renovación de la licencia a Radio Caracas?

Se le había vencido, llevaban muchos años, y desde allí estuvieron implicados en el golpe. El Estado decidió por petición del pueblo. Porque al pueblo en Venezuela sí se le consulta para todo. Pero no fue que se cerró, como quisieron decir ellos en la campaña internacional que armaron. Radio Caracas Televisión tenía otras emisoras, se manifestaban por no sé cuántas FM, tenían los canales de pago… Todo eso estaba en manos de la derecha, del gran capital.

Colas para votar en la Constituyente.

De todas formas, esto se entiende como una forma de censura, sean medios de derechas o de izquierdas.

No. No sé si estoy siendo clara. Ellos acusan al gobierno de no darles libertad de expresión. ¿Y quiénes son los que tienen la libertad de expresión sino ellos? Ellos manejan la mayoría de los medios, como te digo. Es un oligopolio. Y sucede también en España, con todos los medios concentrados en unas pocas manos, que no son otra cosa que la expresión de la burguesía española. Y en todo caso del franquismo, porque aquí la extrema derecha es franquista, es la continuación de Franco. No estoy de acuerdo con que el capital acapare los medios, evidentemente.

Porque yo me pregunto, ¿y si en Venezuela hubiera la Ley Mordaza? Pero en Venezuela no hay Ley Mordaza. Todo el mundo insulta: Maduro es un burro, Chávez es un mono… Y nadie va a la cárcel por eso. Hay un librito mío, La revolución es un camino sin tregua en el que puedes leer sobre todos los golpes o los intentos de golpe que sufrió Chávez.

Otro titular de El Mundo: “El chavismo obliga a huir de Venezuela a los profesionales de clase media, que buscan asilo en todo el mundo”.

En Venezuela hay muchos profesionales y muchos intelectuales –no como Vargas Llosa, que después de ser de izquierdas y amigo nuestro nos dio la espalda-, verdaderos intelectuales, que están con el proceso bolivariano. Por ejemplo, Luis Britto García.

Mira, yo voy a Marbella y estoy sentada en un barcito con mi hija, y cuando nos preguntan de dónde somos y decimos que somos de Venezuela, dicen cosas como, “ah, qué bueno que están aquí, porque en Venezuela se está muy mal”. Y yo me pregunto, ¿qué saben ellos de Venezuela? ¿Y por qué no saben por qué se está mal? Claro, sufrimos un boicot desde hace cuatro años; tenemos una guerra en contra de Venezuela desde el año 99, cuando llegó Chávez, que lo quisieron matar, que tuvo un golpe de estado… Y al hombre que nos atendió en el bar le faltaba media fila de dientes, mientras que en Venezuela el odontólogo es gratis porque tenemos un convenio con los cubanos. ¿Que hemos cometido el gran error de continuar dándole los dólares a la derecha para que nos siga fregando? Como el caso de Lorenzo Mendoza, el dueño de una empresa que produce harina, mantequilla, aceite para freír, y el tipo va y monta empresas en Nueva Zelanda, se mete en Panamá… En Panamá, no sé si lo leíste, algunos venezolanos escondieron más de trescientos millones de dólares provenientes del erario nacional, sustraídos por medio de divisas para montar empresas en Panamá. ¿Eso es ser venezolano?

“A la oposición se la despoja de los recursos del Gobierno y se le impide ejercer sus derechos políticos.” Esto apareció publicado en BBC News.

En Venezuela, desde que llegó Chávez, el Estado no da subvenciones para hacer política. El pueblo hace sus donaciones, igual que sucede en el Partido Comunista. El Partido Comunista no recibe financiación de nadie, pero vive del dinero que dan sus militantes.

Pero esto beneficia al Gobierno, que por su posición de poder siempre tiene más recursos para difundir su propaganda.

No, porque, como ya he dicho, la mayoría de los medios están en manos de la derecha. Los medios de comunicación social en Venezuela están casi todos en manos de la derecha. Aparte de que dominan las redes sociales, que las llamo yo las redes del demonio, porque si tú quieres calumniar a alguien lo lanzas por las redes sociales y eso se manipula, se saca de contexto… Ahorita acaba de haber un caso en Venezuela de unas parturientas que estaban esperando para ir al hospital… Allá cada gobernador es autónomo. Recibe presupuesto del Estado pero es autónomo para mantener ese estado. Entonces, ese gobernador de la derecha tiene muy abandonado el hospital; se coge los recursos y no los utiliza para lo que hace falta. Y esas mujeres han tenido que ir a parir al Instituto Venezolano de Seguros Sociales, que no es apto para eso porque apenas puede atender a más de veinte casos diarios. Allí llegaron las parturientas. ¿Y qué hizo una muchachita de la derecha? Tomó fotos y sacó por el mundo, por las redes sociales, que en Venezuela las mujeres parían en una silla. ¿Eso es ser leal con tu país? ¿Mentir?

Hay muchas mentiras flotando en el ambiente. Yo estuve en Panamá, en el Congreso de los Pueblos representando a mi país cuando Obama promulgó el famoso decreto en el que se decía que Venezuela era una amenaza inusual y extraordinaria. Y estando allí, una noche salí a comprarme algo de comer y me encontré con un joven que me dijo que era venezolano. Hablaba horrores de Venezuela. Un muchacho joven, como de 19 o 20 años, contándome a mí los horrores de Venezuela. Me dijo incluso que era un perseguido político. Y yo le dije que no le conocía de nada, le pregunté quién era, cómo se llamaba, porque en mi país no hay perseguidos políticos. Dijo que en Venezuela, ahora, hay muchos presos políticos. Le respondí que había políticos presos, porque habían cometido delitos. Eso es otra cosa. Un preso político no es lo mismo que un político preso. Si yo, Yury Weky, mato a alguien, voy presa. No por política, voy presa porque maté a alguien. O porque robé… Hay muchos embusteros. Incluso aquí, en España, tú oyes hablar a los venezolanos y andan lamentándose de que se tuvieron que venir por culpa de la presión política. A estos siempre les pregunto qué hacían allá… A qué se dedicaban. Yo defiendo a este gobierno porque ha sido satanizado por los medios, calumniado.

La oposición logró una victoria aplastante en las elecciones para la Asamblea Nacional, de más del 65% de los votos, pero Maduro se las arregló para que aquella Asamblea durara bien poco.

No, Maduro no se las arregló para hacer nada porque Maduro no legisla. Aquella Asamblea cayó en desacato, según el Tribunal Supremo, por tratar de promulgar leyes como la que iba en contra de Misión Vivienda. Leyes en contra del pueblo. Ahorita está legislando la Asamblea Nacional Constituyente y antes, por ley, porque así lo establece nuestra constitución, en el momento en que la anterior asamblea cayó en desacato, lo hizo el Tribunal Superior de Justicia. Eso es constitucional. Está en la Constitución. Siempre decimos que desde el más alto dirigente político al más bajo: con la Constitución todo, sin la Constitución nada.

Maduro llama a la Asamblea Nacional Constituyente.

¿Por qué la oposición se desmarcó de la última Asamblea Nacional Constituyente? La que, según El Confidencial, “otorga a Maduro poderes más despóticos”.

Eso no es cierto. Al contrario. La Asamblea Nacional Constituyente no es otra cosa que el ejercicio del poder a través del pueblo. Nuestra Constitución…

Perdona que te interrumpa, pero… ¿Por qué la oposición no participó en la Asamblea Constituyente?

Ah, porque ellos son así. Tampoco quisieron en 2005 participar en las votaciones, y no tuvieron representación porque se abstuvieron. Fue un craso error político de ellos.

Pero habían ganado las legislativas anteriores. De largo. Alguna razón tendrían para no concurrir a estas elecciones.

Sí, ganaron, pero empezaron a hacer cosas en contra de la Constitución, como te acabo de decir. El Tribunal Supremo los declaró en desacato, y si están en desacato sus acciones no tienen ninguna validez. Ante eso, Maduro llama a una Asamblea Nacional Constituyente. ¿Por qué? Porque eso también es constitucional, lo que pasa es que la gente no conoce nuestra constitución; pero se puede encontrar en internet. La constitución nuestra, en el preámbulo, dice que el poder originario reside en el pueblo y que sólo el pueblo puede elegir. Entonces, ¿qué hizo Maduro? Se quitó el poder y se lo entregó al pueblo. Aquella votación también fue reprimida. Así como han hecho aquí en Cataluña, así hicieron los adecos y los copeianos, y los Primero Justicia, y Voluntad Popular… Y toda esa oligarquía de Venezuela que tiene una cantidad de partidillos en los que hay poca gente pero muchos violentos. Trataron de evitar que se dieran las votaciones, el regreso del poder al pueblo, y el pueblo elige la Asamblea Nacional Constituyente. Desde que llegó la ANC, con la presidencia de Delcy Rodríguez, ¿qué ha sucedido? Se acabó la violencia en las calles. Se va a crear la Lney contra el odio. No podemos vivir odiándonos. Los venezolanos somos apenas treinta millones… Yo he sido de izquierdas toda la vida y jamás he odiado a mis amigos de derechas. En lo personal, no. Yo pienso que la lucha es una confrontación de ideas.

Lo que la oposición argumentaba era que no confiaban en que esas votaciones fueran limpias. Que no se iban a respetar sus votos. Que era una maniobra para que Maduro acaparara más poder.

Eso es mentira. Mira, Enrique, la Asamblea Nacional Constituyente ha llamado (lo enfatiza) a la derecha para que forme parte de las comisiones, y ellos se han negado. Maduro desde que llegó está llamando al diálogo. Ahorita los llamaron al diálogo en República Dominicana y dijeron que ellos no iban. Son ellos los que no quieren.

¿Por qué crees que no quieren dialogar?

Porque no quieren deponer la violencia. Porque sólo quieren regresar al poder para expoliar Venezuela. Porque Venezuela era un patio trasero de Estados Unidos. Porque Venezuela era un botín para un grupo de familias privilegiadas, y utilizaban los aviones del Estado para sus compras personales, para ir a Estados Unidos y al Caribe. Venezuela era una pobre hacienda de un grupo de familias. Los Venturini, los Mendoza, los Machado… Unas ocho o diez familias que eran los amos del valle. Sería interesante que leyeras un libro que se titulaba así precisamente, Los amos del valle, escrito por un adeco. Pero un adeco intelectual, justo. Herrera Luque. Era psiquiatra. Y el libro es muy valioso porque identifica quiénes eran los dueños de Venezuela. Tiene otro libro, La huella indeleble, que habla de la huella que nosotros tenemos de los conquistadores españoles. Es un libro de psiquiatría muy bueno.

También se acusa al gobierno venezolano de corrupción. Deja que te lea algunos titulares: “Desfalco de 27.000 millones de dólares sólo en compra de alimentos en el exterior”. “Altos funcionarios de PDVSA (Petróleo de Venezuela S.A.) detenidos por el envío multimillonario de petróleo”. “En sólo cinco casos de corrupción el régimen chavista dilapidó más de 87.000 millones de dólares”.

Bueno, efectivamente ahorita, con la aparición de Tarek, una vez que huye Luisa Ortega Díaz, que estaba metida en todos los negocios sucios, empiezan a salir estos casos. Esa noticia de PDVSA, eso es verdad, pero esa gente no eran chavistas, esa gente eran infiltrados, eran una quinta columna que teníamos allí y que ya huyeron del país. Y los que no han huido… Ahorita agarraron al abogado, a Pizarro, que estaba involucrado en eso, y el tipo, como dicen en el argot policial, soltó la sopa, y está saliendo toda la gente que era corrupta. Eso es verdad. Había un montaje de corrupción. Pero, ¿quién era la jefa de todo eso? Luisa Ortega Díaz.

¿Una Fiscal General obrando a espaldas de los todopoderosos Chávez y Maduro?

Para que tú veas que hay independencia de poderes. Que Luisa Ortega Díaz era una pequeña emperadora allí. Todo empezó a destaparse porque mataron a un muchacho en una de las guarimbas. Se mató él mismo. Se pusieron a fabricar cócteles Molotov y al muchacho le explotó uno. Cuando se pide una investigación Ortega Díaz dijo que lo había matado una bomba lacrimógena de la guardia bolivariana, y eso fue lo que corrió por el mundo. Pero siguieron las investigaciones y, cuando ella se sintió al descubierto, cogió la moto y se perdió. Salió por Colombia, estuvo en Brasil, estuvo en España, estuvo en Costa Rica. Hablando mal del Gobierno. Incluso fue para Estados Unidos a hablar con Trump. Y empiezan a investigarla. Y cuando empiezan a investigarla, porque se había nombrado al nuevo Fiscal General, salieron todos estos casos. Se descubre que había un desfalco en la faja petrolífera del Orinoco. Y era todo una mafia que ella había conformado. Por eso había debilidad en los juicios, por eso ella había sobreseído los casos de la gente que huía con divisas. Estos casos los saca el Estado Venezolano, el nuevo fiscal. La corrupción no la tenía el Estado, la tenía la gente del gran capital a la que Ortega Díaz amparaba. Era su cómplice y sacaba su tajada. ¿Cómo es que ella tiene dinero para andar viajando por todo el mundo? Cuando yo me vine a España no me pude traer ni un euro, porque hay control cambiario en mi país.

Venezuela, como todos saben, es uno de los principales productores de petróleo del mundo. ¿Cómo es posible que, según distintas fuentes, haya escasez de gasolina en algunos estados?

Acabo de leer unas declaraciones de Del Pino, que es el Ministro de Petróleo y Minería, y dice que está garantizado el suministro de gasolina en todos los estados del país. Sí es verdad que sacan mucha gasolina para Colombia, pero eso no es nuevo. Toda la vida han sacado gasolina del país, sólo que ahora se ha agudizado; ahora hay mafias que sacan gasolina para Colombia. Pero muchísima cantidad. De contrabando. Y eso no es mentira. Como hay contrabando con la comida, productos que desparecen en Venezuela y aparecen en Colombia. La harina, el aceite, la mantequilla… Cuando fui Coordinadora Nacional de la Educación Indígena en Venezuela, hace muchos años, tenía que ir al Amazonas, porque allí hay más de doce grupos indígenas, y en aquella época la gasolina la sacaban en lanchitas. Sacaban doce litros, veinte litros. Hoy en día han descubierto que se llevan millones de litros de gasolina y dejan sin gasolina a los estados. Eso es lo que ocurre. Hay una política de mafias organizadas para el contrabando de gasolina y comida.

Maduro insulta a Estados Unidos, entona el “Yankee go home”, pero Venezuela continua vendiéndoles petróleo…

En Venezuela se persiguió socializar todos los medios de producción. Y no se ha logrado, claro. Es difícil introducir cambios drásticos en una revolución pacífica. Las ventas de petróleo, Enrique, son políticas internacionales que no se pueden cortar de repente. Sin embargo, por todo lo que yo he leído estos días, nuestro principal cliente ya no es Estados Unidos. Le estamos vendiendo a China y a Rusia. Y hay otra cosa importantísima; nuestro oro lo hemos ido repatriando. Estaba en Inglaterra y en otros países. La Merkel está ahora repatriando su oro, y por algo será. Es otro tema interesante para conversar: qué sustenta al dólar. Al dólar no lo sustenta ya nada, es sólo papel. Siguen pensando que el dólar es la moneda más fuerte, y eso es completamente falso. Y cuando se dice que en Estados Unidos se vive muy bien… Eso no es del todo verdad. Allí también hay pobreza, pobreza extrema. ¿Y dónde nace el bienestar de Estados Unidos? Del expolio de otros países, de la venta de armamento… Ahora están sacándole el petróleo a Libia, por ejemplo.

¿Le ves futuro al bolivarismo tal y cómo están las cosas?

Tal y como están las cosas el futuro podría ser una invasión.

¿Una invasión de Estados Unidos?

¡Claro! Estados Unidos quiere mandar allí a los marines.

Lo que te voy a preguntar podría hacerse extensible a todo el planeta, no sólo a Venezuela. ¿Cómo crees que se pueden conciliar los intereses de la clase trabajadora, o de la gente más pobre, con los de las clases medias y altas?

Yo no hablaría aquí tanto de clases medias. El mundo está dividido en una clase de proletarios y una clase burguesa, la oligarquía, la clase hegemónica. Y esos intereses son irreconciliables, históricamente hablando. El conflicto entre la clase hegemónica, dominante, y la clase de los desposeídos, o los dominados, es ancestral. Luego hay otro problema, y es que el ser humano es muy frágil en cuestiones de conciencia social.  Imagina que soy una joven de extracción humilde que estudia Medicina. Una vez que termino la carrera consigo un buen estatus y ya no me creo clase trabajadora. Y un médico no es un millonario. Un millonario es el dueño de Mercadona.

¿Los que medran en la vida miran más hacia arriba que hacia abajo?

Es lo que les hace votar en contra del de abajo, en contra de lo que en el fondo son los intereses de su clase, aunque no quieran verlo o aunque no lo sepan. Mira, hace poco hablaba con una peluquera y me dijo que ella era pepera, que no le gustaban ni el PSOE –que es lo mismo que el PP, en realidad- ni Julio Iglesias…

Pablo Iglesias. A Julio quizá deberíamos hacerle presidente…

(Risas) Bueno, Julio Iglesias se fue a República Dominicana para no pagar impuestos en España.

Memorabilia chavista.

Entonces, ¿a la peluquera no le gustaba Pablo Iglesias?

Sí. Y una se pregunta cómo una muchacha, peluquera, que vive de un salario, no tenga conciencia de clase para decir… Bueno, yo no sé cuál es exactamente la filosofía del partido de Pablo Iglesias, pero por lo menos es contestatario. También recuerdo que la mujer que trabajaba en casa de mi hija me dijo una vez: “Ay, señora, la reina Letizia se ha comprado un anillo precioso… Pero no es un anillo de ella, es un anillo del pueblo español”. (Risas) Y yo le pregunté: “Señora, ¿y cuándo toca que se lo presten a usted?”. (Risas) Mira, cuando una persona tiene conciencia histórica –o sea, que ha leído la historia de su patria-, no puede ser de derechas. Imposible. Yo soy de izquierdas desde que nací, porque toda mi vida lo que vi en mi casa fue izquierda. A pesar de que teníamos terrenos y fincas, en mi casa había sensibilidad social y tirábamos hacia la izquierda. Y después, con todas mis lecturas y todo mi conocimiento, porque mi mamá era maestra. Y mi padrastro era un hombre amante de la historia. Como digo en mis cuentos, él era un campesino ilustrado. Leía, escribía, tenía capacidad de análisis. Fue un hombre que me hizo ver la vida con sensibilidad. En mi casa, los campesinos que trabajaban allí participaban de las plusvalías. No eran simples empleados, participaban de las ganancias de la finca. Esas cosas, en aquella época, no se veían. Por eso yo no puedo formar parte de las capas medias y su pensamiento. Además, yo me sé reconocer como clase trabajadora; eso lo tengo muy claro.

Dirás que mi información está mediatizada. Y no, no está mediatizada, Enrique. Yo la he vivido. Yo, en el año 58, cuando cayó Pérez Jiménez, estaba en Venezuela, y estaba allí durante toda la época puntofijista, y todo el proceso bolivariano. Que yo no le llamo Revolución Bolivariana, por aquella tipificación política de que las revoluciones se hacen con sangre. Y esta fue una revolución pacífica.

 

Traductor, periodista a regañadientes, copywriter. Quizás nos encontremos en Esquire, Vice, JotDown o en Miradas de Cine. Como me sobra el tiempo, edito Factory.

Tienes que registrarte para comentar Login