Inside Out

El sexo extranjero de Virginie Despentes

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«Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro.”

Ella escribe para no dejar a nadie indiferente, para provocar, manifestar, invitar a la reflexión y para incomodar, cosa que hoy en día es más que necesario. Una mujer que dice lo que nadie se atreve a decir, sin andarse con rodeos, porque tal y como ella afirma “todos los traumas tienen su literatura” y porque, sencillamente, le corroen y le indignan.

Y he aquí la Teoría King Kong, una teoría que no se fundamenta en ninguna base científica, que sale de sus propias entrañas como un recorrido introspectivo vivido en un cuerpo, un cuerpo de mujer, que ha sido violado, menospreciado y juzgado. Una auto-reconciliación personal que sirve como ejemplo y a su vez, de lección moral. 

Despentes plantea sus hipótesis como una materia oscura, olvidada pero presente. Y eso, precisamente, es lo que la conduce a ponerlas sobre la mesa y llamarlas por su nombre. Los estereotipos y la subordinación intrínseca (e inconsciente) del género femenino, donde la mujer es esclava de su propia feminidad. De manera, incluso, masoquista. La violación, una agresión que, por norma general, debe ser un trauma del que no se debe hablar porque está impuesto como un riesgo inevitable, inherente a la condición femenina. La prostitución, un oficio que atenta a la dignidad de la mujer del que jamás se puede desprender, perdiendo su decencia y su utilidad en la sociedad. La pornografía, una industria situada en el ghetto del cine, con un poder blasfemo que fomenta la violencia, pero que a su vez, alimenta nuestras fantasías.

Cuestiones, que hipócritamente, son contradictorias y que mandan un mensaje bien claro: todas putas. Si la mujer está subordinada es porque a ella le da la gana. Si la mujer es violada es porque se ha dejado, y en el fondo, le gusta. Si la mujer se prostituye es porque es una zorra o es una víctima manipulada. Si la mujer es actriz porno es porque es una criatura de vicio…

Una cosa está clara: el hombre es el hombre y la mujer, es la mujer. Un mundo dividido grotescamente en dos partes y sin posibilidad de elección: el masculino y el femenino. Un mundo en el que la normativización heterosexual es el máximo exponente condicionándonos, a todos, sin excepción,  a ser de una manera predeterminada.

Sin embargo, Virginie Despentes es “una mujer con apetitos masculinos” y que siente “emociones que no tienen género”. Un monstruo social que no acepta las normas establecidas, que no tiene ni un ápice de miedo y se enorgullece de ello, lo disfruta. Eso, en mi pueblo, se llama valentía. “Yo, como chica, soy más bien King Kong que Kate Moss (…) Me alegro de lo que soy, de cómo soy, más deseante que deseable.”

Shakespeare dijo una vez “ser o no ser, esa es la cuestión”. Pero la cuestión es que depende de lo que seas, te atienes a unas consecuencias. Si eres mujer, no eres hombre, y por ello no puedes hacer ciertas cosas. Está en el manual de tu sexo. Y lo mismo ocurre con el hombre al fin y al cabo. Nadie se salva. Vivimos sumidos a una construcción cultural, social y política.

Otro de sus manifiestos es la película Fóllame (1998), que co-dirigida junto a  Coralie Trinh Thi, representa, en una sola pieza, todos estos fantasmas que la cabrean. La trama trata la historia de dos prostitutas que entran en un frenesí de sangre, sexo y rock and roll, dueñas de sus cuerpos y de sus vidas que desafían constantemente las leyes de la sociedad, sin miedo ni ataduras. Una pieza de contenido explícito en la que se puede leer entre líneas a la propia Virginie Despentes  y te hace reaccionar ante tales ideas. Ideas transgresoras, rompedoras e inusuales. Como ella. Como el punk.

Barcelonesa, colabora en Radio Túria y estudia Gestión del Negocio Global de la Música en UPF Barcelona School of Management.

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