Igualdad

Este siete de noviembre

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Y hoy, siete de noviembre de 2015,  esto vuelve a la palestra porque en muchas ciudades ha habido peticiones varias para acudir a Madrid a manifestarse como llamada de atención ante el, de nuevo, creciente fenómeno de la violencia machista. 800 mujeres en los últimos diez años es una cifra escalofriante.

En un lejano 8 de marzo de 1977 la ONU proclamó esta fecha como el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. Hasta entonces mujeres como Flora Tristán, Clara Zetkin, Alexandra Kollontai, Rosa Luxemburgo, Clara Campoamor o el grupo de trabajadoras textiles que se manifestó por las calles de Nueva York en protesta por sus pésimas e injustas condiciones laborales, lucharon, dialéctica y físicamente, por territorios para la igualdad de género. Gracias a ellas hoy las mujeres nos sentimos un poco más seguras, tenemos una voz propia y llevamos a cabo acciones independientes, primero del entorno familiar y, posteriormente de los maridos. La disputa no fue fácil, pero la convicción y fortaleza de los argumentos solían ser la base del triunfo. Toda esta labor revolucionaria y coherente en actos en favor del cese de la discriminación femenina pende de un hilo ante situaciones sociales como estas en las que habitamos.

POR ESO…

Desde ya vuelve a ser imprescindible y  necesario recordar que la mujer es (o debería) una entidad independiente de las directrices y órdenes: de su familia originaria, de estamentos religiosos que poco conocimiento ni relación tienen con sus acciones, su vida o sus pensamientos, o de su cónyuge. Y es una persona con derechos, actividades y decisiones propias o así, en justicia, debería ser.

También es importante apuntar y remarcar el papel de la Educación en el hecho de que la mujer es una persona igual en derechos y diferente  e independiente de los demás y que la base de esta consideración radica en esa educación en equidad y respeto, que debe partir del ámbito familiar, en ningún caso sólo de  la escuela o la calle. Recordemos y pensemos por ejemplo cuántas veces en bastantes hogares los chicos/hombres se queda(ba)n sentados en la mesa o el sofá mientras las mujeres de la casa se dispone(ía)n, diligentemente, a realizar sin queja alguna sus ‘labores domésticas’; o las veces en las que se reprendía a una niña/o por pretender jugar con objetos no asociados a su género. ¿Por qué y cómo este tipo de acciones se mantiene así en vez de atenuarse y erradicarse? Muchos padres/madres actuales se siguen refiriendo a los juguetes como ‘de niño o de niña’. Esas muletillas van quedando registradas en el subconsciente.

En relación a los estamentos eclesiásticos, y pensando un poco y muy por encima en los orígenes de la Iglesia, esa entidad cuya idea inicial, al menos eso era lo que se nos enseñaba en clase,  se basaba en la protección del débil, la promoción del altruismo, la bondad, la caridad o la compasión. ¿En qué lugar quedan ese tipo de ideas benévolas y pensamientos utópicos cuando se insta a la mujer a la sumisión, al sacrificio y la resignación, es decir, a la renuncia a su identidad propia como persona individual y merecedora de respeto y derechos? ¿Son coherentes las premisas de partida con la sombra degenerada en la que en ocasiones se ha convertido esa institución? Ni por lo más remoto. Un grupúsculo que esconde sus abominaciones y rara vez se avergüenza o reconoce los horrores que él mismo ha instaurado no tiene (o no debería) licencia moral alguna para ‘ordenar’ a otros pautas vitales a seguir.

#7N 

Pero, ojo, no nos quedemos sólo en expiar nuestros malos pensamientos ni las basurillas por ahí, despotricando de esa facción no divina. Pensemos también en la familia, la nuestra y las otras, y vamos, como de costumbre, a plantear(nos) algunas preguntas: ¿qué se hizo en nuestra casa en relación a las políticas de igualdad internas?, ¿éramos iguales hermanas y hermanos en cuanto a ciertas tareas domésticas como  la organización de la habitación propia (fuera compartida o no, eso es otra cuestión)?, ¿qué gracias se reían (o no) en momentos claves (ante el televisor, en las comidas micro o macro familiares, en conversaciones triviales…)?, ¿qué mensajes nos envía esa sociedad a la que tanto nos gusta culpar pero de la que también formamos parte?, ¿qué valor le damos, como filosofía vital, al mientras no me pase a mí no es tan grave (o, directamente, no existe)?, ¿cuánta solidaridad hay entre mujeres?, ¿cuánta empatía de esa de la que se nos llena la boca en ocasiones? ¿Qué hacemos nosotros/as ante una injusticia del tipo que sea?, ¿estamos a favor de quien se encuentra en desventaja o mejor miramos para otro lado y nos excusamos en el «también otros lo hacían» o «no me di cuenta»?

Es que estos lobos con piel de cordero son taaan majos, y taaan agradables, y taaaan guapos y parecen tan perfectos en sus relaciones cara al mundo que… ¿Quién iba a imaginar lo que estaban enmascarando? 

Acerca de la controvertida ley del aborto, más allá de las, en ocasiones, banales sentencias de ‘nosotras parimos, nosotras decidimos’ o ‘en mi coño mando yo’ tan absurdas y zafias como las fantasmadas (tan del gusto de los homólogos masculinos) tipo: ‘con esta polla hago lo que quiero’ o la vanagloria pública de ‘qué machito soy, mira que fulanita es una golfau otras similares. Con sentencias y/o pensamientos de ese calibre se cae en la misma estupidez que se critica en el hombre, se trata de destacar por el sentido común, la necesidad de un derecho y la conquista argumentada en la medida de lo posible de lo que es justo, no de igualarse al ‘oponente’ en zafiedad. Por otro lado, se corre el riesgo de frivolizar el tema, como se está haciendo en medios próximos a los promotores de la ley, con lo que puede llegar a conseguirse el efecto contrario, que el contenido quede eclipsado por la forma. Finalmente, es interesante ojear la idea de que el hecho de que la ley sea permisiva no implica que vaya a haber una oleada de abortos masivos como si fuera una moda temporal,  la legalización no implica que hacerlo sea producto de una decisión caprichosa sino que aporta ciertas garantías sanitarias en el caso de llegar a ese extremo. La ilegalización de una actividad no conduce a que deje de existir, simplemente a que suceda con riesgos y en la clandestinidad. Y tendría que ser, en cualquier caso, una decisión que atañese sólo a los implicados, no algo perteneciente al dominio público. 

¿Y QUÉ HAY SOBRE SER LA PRINCESITA GUAPA, SERVIL Y SUMISA DE LA CASA?

De nuevo nos damos de bruces con una realidad hostil, distorsionada y distante de aquello que, en relación a las conquistas de la educación, la familiar y el autoaprendizaje que cada uno debiera asumir, el sentido común o la introspección objetiva, nos habíamos imaginado que sería. El ámbito doméstico es muchas veces lejano a los preceptos de  igualdad, democracia o diálogo porque los modelos interiorizados, tanto en el cine como en el entorno habitual, nos han inculcado muchas veces que el rol predominante y exitoso femenino ha de ser el de personita frágil, dócil y sumisa. Y que tales comportamientos harán muy feliz a nuestro hombre. Y que si  éste muestra celos es señal de que el amor que nos profesa es muy fuerte, aunque a veces duela. Y que esa manifestación de hombría es ‘normal’. Y que tal vez nos la merezcamos, pero que, en el fondo todo eso es por nuestro bien, porque nos quiere con locura y porque, a veces tiene un mal día y necesita desahogarse. NO. Y, lo peor de toda esta historia es la amenaza de perpetuación, el fenómeno dista bastante de ser erradicado. El maltrato ni es una manifestación extraordinaria del amor ni un juego ni algo que les pasa a los/as demás. Es un problema que podría mitigarse con educación en igualdad. Si no se trabaja en esta línea como punto de partida la conquista de derechos realizada por las pioneras en busca de la igualdad entre las personas habrá caído en saco roto dejando una incontable hilera de víctimas en el camino.

Hay aún más cosas sorprendentes (como ciertos gráficos un poco escalofriantes sobre el pensamiento de algunos/as adolescentes acerca de temas controvertidos) que podrían dejarnos helada/os. Pero, recordemos, ante todo, que este 2015 es el año del amor. Aquí podréis encontrar (y a lo mejor escandalizaros un poco) curiosas revelaciones.

Como reflexión final unas preguntas más: si cuando vamos a adquirir, por ejemplo, unos zapatos, probamos, probamos, probamos y volvemos a requeteprobar ¿por qué rara vez somos capaces de pararnos un poco a reflexionar acerca de asuntos más importantes como nuestra propia vida?, ¿no evitaría decepciones, dramas, dolor u otras consecuencias irreversibles, analizar un momento la proyección de futuro o con quién vamos a compartirlo?, ¿tan insoportable es la presión de ‘los otros’ que nos conmina a ser los proscritos si no consumimos también relaciones de usar y tirar

Psicóloga, escritora, pensadora, desde la más reciente actualización también coach sin venta de humo, no hay existencias y no se van a recibir. Fundadora e incubadora y práctica de ideas en helpyu.es. Tiempo ha en Norma Jean, Consentimiento y Contraescritura entre otros. Y también redactora jefe de todo esto.

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