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Citas para cortarse las venas (I): Vargas Llosa

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Esta época histórica que vivimos no es ni peor ni mejor que las anteriores, pero este siglo 21 tiene su mediocridad particular. Vivimos en la época del texto corto, del tweet, del mensaje de móvil, del titular de prensa, y también del vacío total de sentido y de la necesidad de ‘compartir’ tropecientos mensajes al cabo del día para recibir tropecientos ‘megusta’ de desconocidos y aumentar nuestra autoestima. Dichos aspectos de nuestra era han hecho que se revaloricen las citas célebres, los aforismos, las frases elocuentes o efectistas para llenar de algo nuestras mentes huecas. Se trata de fragmentos producidos por nuestras ‘eminencias culturales’ del presente y el pasado, personajes de gran estatus social que le otorgan al texto el valor de sagrado e incuestionable y que alimentan las creencias socialmente compartidas en el mejor de los casos. Necesitamos pensamientos prefabricados para tragamos sin rechistar por aquello de no pensar mucho y porque veneramos de forma fanática a dichos Amos de la Cultura.

En esta serie de artículos os mostramos cómo son muchas de las citas de los Amos Culturales que nos dirigen, que retuiteamos y posteamos sin parar, y que refuerzan más si cabe la inconsciencia y la ignorancia de la población. El futuro de la humanidad no es nada halagüeño si éstos son nuestros referentes o programadores mentales.

Empezaremos con el nobel Vargas Llosa, aquel chiquillo que, en otra vida, se pateó una ciudad perra y ha acabado entonando el “Ámame, soy liberal” de Nacho Vegas. Sus perros son ahora los de otra buena ‘liberal’, la Preysler. Su ciudad, cualquiera con hotel de cinco estrellas. Va por usted, Don Mario.

Don Mario, en otra vida.

Don Mario, en otra vida.

Dicen de él… La fecundidad, riqueza y hondura de su pensamiento, hacen de Mario Vargas Llosa una de las personalidades intelectuales más activas e influyentes de la actualidad.

“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”.
Qué vida más triste, ¿no? A tus hijos no les va a hacer mucha gracia la frasecita. Ahh, que ya les enseñaste a leer para que vieran lo GRANDES que son los libros y lo insignificantes que son sus vidas.

“Depende de nosotros que la buena literatura siga existiendo, por el goce incomparable que produce, y por lo fundamental que es si queremos un futuro en libertad”
La buena literatura es la salvación de la humanidad. Si todas las personas leyeran los 50 clásicos recomendados por Vargas Llosa se acabarían todas las dictaduras sociales, políticas y económicas, y se solucionaban todos los problemas de la humanidad, desde el cambio climático, la hambruna, hasta la desigualdad social, la corrupción y la explotación sexual.

“Da tristeza un gobierno, cuyo jefe de Estado silba, ruge o insulta porque no sabe hablar”.
Y da auténtico pánico cuando el jefe de Estado domina la lengua y la oratoria a la perfección para manipular, explotar y someter a toda su población siguiendo su psicopatía extrema. A menudo es mucho mejor un jefe tonto y/o iletrado.

“Leer es protestar contra las insuficiencias de la vida.”
Podría deducirse de esa frase que leer es de gente amargada llena de carencias, que en vez de afrontar sus penurias, se recrea en lamerse las heridas como unos cobardes orgullosos. ¿Y qué consigues ‘protestando’ en silencio en tu bunker-biblioteca si no alimentar tu ego herido?

“Ni música, ni cultura, el reggaeton es basura”.
Sólo es cultura lo elitista, lo que está a años luz del populacho vulgar, lo que a ti te gusta y te hace superior (y yo también detesto el reggaeton, una cosa no quita la otra).

“La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar”
Vale, una metáfora de niño de cinco años, ¿pero qué coño quieres decir con esa frase? ¿Algo así como ‘la incertidumbre es incertidumbre’? Mmm, qué maravillosa redundancia, qué ‘hipérbole’ tan genial, qué retórica tan brillante. Grande Llosa. Palmas.

“La democracia y la felicidad no producen gran literatura”.
Pues con todos mis respetos, que le den por culo a la gran literatura.

“Sólo un idiota puede ser totalmente feliz.”
No hay una frase que encierre más ignorancia psicológica. Sólo un idiota podría decir algo así.

“Un escritor no escoge sus temas, son los temas quienes lo escogen.”
El escritor es sólo un medio por el que la divinidad se expresa. La Cultura tiene vida propia, es más grande que Dios; el escritor es un Elegido por la excelencia mística.

“El genio artístico o literario, no es, en ningún caso, garantía de lucidez política.”
No hace falta que lo jures. Tampoco un ‘genio literario’ como tú es garantía de un mínimo de sabiduría o conocimiento sobre psicología elemental. Eso es evidente. Es más, yo creo que los escritores deberíamos tener el carné de incapacitación o invalidez en todo aquello que no fuera juntar palabras.

“Escribir lo que no se había vivido, lo que sólo se había querido vivir, era también una manera -cobarde y tímida- de vivirlo”
Pero entonces, ¿en qué quedamos? ¿Escribir es lo más grande, es la literatura la panacea o es lo más rastrero y cobarde?

«En lo que se refiere a Dios hay que creer, no razonar, decía Herbert. Si razonas, Dios se esfuma como una bocanada de humo.»
¿De verdad? No lo había pensado nadie antes. Si esa es la base de toda religión, que es irracional, pero qué me estás contando, tronco.

“Nada enriquece tanto los sentidos, la sensibilidad, los deseos humanos, como la lectura. Estoy completamente convencido de que una persona que lee, y que lee bien, disfruta muchísimo mejor de la vida, aunque también es una persona que tiene más problemas frente al mundo.”
Hasta en una misma cita se puede caer en la contradicción más flagrante. Los buenos lectores son unos amargados e inadaptados, pero al mismo tiempo se lo pasan pipa y disfrutan de la vida como enanos. ¿No estaremos hablando sólo de la satisfacción de alimentar el Ego cuando no nos queda otra cosa?

“La literatura quizá hace a los seres humanos más aptos para la infelicidad, porque despierta unos apetitos y deseos que no pueden cumplirse, pero enriquece la sensibilidad de las personas y las da una comprensión mayor del mundo. Los hace sentir mucho más aptos para la libertad.”
Qué buena es la gran literatura que nos convierte en jodidos desgraciados, aunque entendamos mejor el mundo malo que no nos quiere. ¿Somos infelices pero libres? Entonces, por favor, donde esté una buena dictadura de seres felices y satisfechos que se quiten todos los libros aguafiestas.

“Se puede medir la salud democrática de un país evaluando la diversidad de opiniones, la libertad de expresión y el espíritu crítico de sus diversos medios de comunicación.”
¿Salud democrática es igual a un diálogo de sordos entre miles de opiniones diferentes?  La diversidad de opiniones sin otros valores o aptitudes es sólo un mejunje inútil, un guirigay ruidoso.

“La utopía no es realizable, la sociedad perfecta no existe ni va a existir, básicamente porque es imposible que la idea de la sociedad perfecta coincida en dos seres humanos. Varía con cada individuo, cada uno nos la creamos sobre la base de nuestras fantasías particulares, nuestros deseos, nuestra psicología. No se puede universalizar una idea de la felicidad, es cosa de fanáticos.”
La felicidad no es una idea caprichosa que tiene cada uno. ¿Ha oído hablar este hombre de la pirámide de Maslow? No hay nada más universal que los ingredientes necesarios para la felicidad. Todos, en esencia, somos el mismo ser humano respecto a la felicidad; todos tenemos las mismas necesidades básicas. En lo que nos diferenciamos es en las estrategias que empleamos para alcanzarla, ahí cada uno es de su padre y de su madre. Ay, qué bueno sería que por cada cincuenta libros que se lee este hombre cayera alguno de psicología.

“De la caverna al rascacielos, del garrote a las armas de destrucción masiva, de la vida tautológica de la tribu a la era de la globalización, las ficciones de la literatura han multiplicado las experiencias humanas, impidiendo que hombres y mujeres sucumbamos al letargo, al ensimismamiento, a la resignación.”
Gracias a los genios literarios como Vargas Llosa, el mundo es un paraíso desde que apareció la literatura. Antes de Homero todo era violencia, guerra, podredumbre, injusticias, desigualdad y clasismo. Por eso el tiempo en Occidente se empezó a contar a partir de la primera novela de Homero y por eso ahora mismo vivimos en el año 2008 d.H. Después de Homero todo eso comenzó a cambiar drásticamente, hasta que apareció Vargas Llosa con sus novelas y erradicó los últimos focos de penuria humana y sacó del coma a los pocos amuermados y resignados que quedaban. Por eso le dieron el Nobel. No fue gracias al robo de dinero público mediante la fundación pública madrileña Arpegio (comandada por Esperanza Aguirre para agradar a sus amiguetes) para ‘promover, y ‘fortalecer’ la candidatura de Super Mario e influir al jurado de forma extraliteraria. Seguro que los 70.000 euros sin justificar que volaron en Arpegio no fueron para pagar al mafioso de turno que lleva el tema de los Nobel con un maletín. No seáis mal pensados: “Todo surge cuando, yendo a Estocolmo en 2007 para hacer lobby en favor de Mario, se nos ocurre montar un foro internacional literario Vargas Llosa. Tras varias conversaciones, la Comunidad de Madrid y el Cabildo canario se ponen de acuerdo: cada uno aportaría 100.000 euros a la causa.” No se llama corrupción, su eufemismo es lobby, ¿a que suena bien? Esta cita sí que es buena y enjundiosa, de uno de los organizadores del festejo en torno al escritor galardonado con el premio Nobel en 2010, difundida por periódico El Mundo. Lástima, es la mejor cita y no sabemos el nombre del autor.

“Los libros nos ayudan a derrotar los prejuicios racistas, étnicos, religiosos e ideológicos entre los pueblos y las personas y a descubrir que, por encima o por debajo de las fronteras regionales y nacionales, somos iguales en el fondo, que los «otros» somos en verdad «nosotros» mismos.”
Por eso Hitler no había leído ni un solo libro en su vida. Es muy posible que ni supiera leer. Los judíos en Israel tampoco leen nada. Allí no hay bibliotecas, la Torá prohíbe los libros y la cultura en general.

Ámanos, somos liberales.

Ámanos, somos liberales.

“La literatura es una forma de insurrección permanente y ella no admite las camisas de fuerza. Todas las tentativas destinadas a doblegar su naturaleza airada, díscola, fracasarán. La literatura puede morir pero no será nunca conformista.”
Sé que puede parecer algo subjetivo, pero para que un escritor se haga famoso o para que sus libros sean best seller, algo me dice que tienen que ser sumamente conformistas, alimentar lo socialmente correcto y no cuestionar ninguna creencia. ‘Insurrección’ no es escribir un libro poniendo a parir fenómenos como el narcotráfico, los dictadores, las guerras. Todo el mundo está en contra de esas cosas. Lo verdaderamente valiente es cuestionar las creencias que están en la base de todas las personas, incluidos nosotros mismos, y que desembocan en conflictos, aunque sean cotidianos, aunque la víctima sea nuestra felicidad y salud mental. Ejemplos: cuestionar la cultura del esfuerzo, el optimismo ciego o la trampa de la solidaridad-caridad. Todo esto es incorrectísimo y además no tiene la espectacularidad, el morbo y la épica de las tragedias anteriormente señaladas.

“Es preciso que todos lo comprendan de una vez: mientras más duros y terribles sean los escritos de un autor contra su país, más intensa será la pasión que lo una a él. Porque en el dominio de la literatura, la violencia es una prueba de amor.”
En el dominio de la literatura, la violencia es una prueba de amor… ¡¿Pero qué XXXXX XXX XXX es esto?! «¡Vargas Llosa, eres un XXXX XXXXX XXX XXXX XX! ¡Te voy a XXXXX XXXX XX XXXX!»Cuando un maltratador tenga un juicio por una carta llena de amenazas, violencia, insultos, humillaciones, que cite al gran Vargas Llosa para que lo absuelva. La literatura es un universo paralelo que merece otras leyes distintas a las humanas. (Menos mal que he puesto XXXX… para ocultar las palabras reales, si no mañana mismo ingreso en prisión por este ataque de amor).

«Venezuela padece una putrefacción total, y el populismo no lo erradicas nunca. Puedes hacerlo retroceder, pero siempre acecha. La corrupción es la mayor amenaza para América Latina.»
Aznar no era populista. En el PP no son populistas, dicen la verdad, pese a quien pese. Y por supuesto, en España y en el PP nunca ha habido corrupción.

«Venezuela se debate en la carestía, todo está racionado, tiene la inflación más alta, debe de ser el país más corrupto del mundo, con los mayores índices de criminalidad. Los jefes del gobierno son los jefes de las mafias, los militares están todos comprados a través del negocio de la mafia. El país es una putrefacción total y estas elecciones van a demostrar la desesperación de un gobierno impopular.»
La historia de México y Colombia es infinitamente mejor.

 

Enrique Rubio es un guionista y escritor nacido en Mordor (escombrera del levante español) pero ovetense de pleno derecho y polaco de adopción. Afín a tipos como Charles Bukowski, Chuck Palahniuk, Woody Allen o Yorgos Lanthimos, es autor de las novelas ‘Tengo una pistola’ (Planeta, 2009, finalista del premio Silverio Cañada) y ‘Tania con i. 56ª Edición’ (Destino, Premio Francisco Casavella 2011) y responsable a todos los efectos del blog ‘Me arrepiento del mañana’ (http://www.enriquerubio.es/blog).

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