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Hacer comunidad

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Abolir la policía significa suprimir los departamentos policiales en un proceso gradual de reasignación de recursos, financiación y responsabilidad hacia modelos de seguridad basados en la comunidad, el apoyo vecinal y la prevención. En lugar de extraños armados que no viven en los vecindarios que patrullan, conviene tener más trabajadores sociales, más profesionales de la salud mental, más defensores de las víctimas, más oportunidades educativas, más programas artísticos, más centros sociales y más que decir sobre cómo funcionan nuestras comunidades. Se trata de quitar financiamiento y responsabilidad a la policía y dársela a la comunidad. Es decir, una seguridad no basada en violencia, sino interrelacionada con las necesidades de comida, vivienda, atención sanitaria, trabajo y cultura.

El crimen no es azaroso sino que sucede ante la insatisfacción de sus necesidades básicas por los medios establecidos. Al desviar el dinero de la policía hacia los servicios que satisfacen las necesidades, podemos llegar a un sitio donde las personas no necesiten delinquir. La policía es de hecho ineficaz para erradicar el crimen. Por el contrario, es activamente dañina por su brutalidad. El complejo de la prisión, la guerra contra las drogas, las leyes de inmigración y la red de políticas, leyes y cultura que forman nuestro sistema penal han destrozado millones de vidas y familias. Controlar más a la policía no ha sido ni será nunca suficiente. Las reformas no funcionan, son inútiles porque no van a la raíz del problema, a los motivos que llevan a las personas a delinquir. La policía utiliza siempre un método violento, punitivo y represivo. La policía, lejos de proteger y servir, ataca y perjudica sistemáticamente a las comunidades, especialmente a las marginadas, racializadas, migrantes y empobrecidas.

Suprimir la policía no es difícil: podemos hacerlo en nuestros propios pueblos y ciudades mediante la redirección de los presupuestos, como se está haciendo en Minneapolis. Cuando los programas sociales tienen recursos, las personas trabajo y las comunidades son fuertes, cohesionadas y con las necesidades cubiertas, la criminalidad desciende y la presencia policial se hace innecesaria.

Cineasta con siete largometrajes, casi una veintena de cortos e incontables participaciones en proyectos ajenos o/y colectivos a mis espaldas. Pintor que gusta en darse baños de color. Y escritor que preferiría ser ágrafo. Estoy preparándome para huir al margen del Estado, fuera del sistema. Me explico en "Dulce Leviatán": https://vimeo.com/user38204696/videos

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